Cultura Abierta y Libre

De FLOK Society (ES)
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Borrador [1] (abril 2014)

por Daniel Araya [2][3]


Contenido

Resumen Ejecutivo

Esta propuesta sobre políticas públicas examina la aplicación de principios de una Cultura Abierta y Libre para la expansión de las capacidades humanas en el Ecuador. Argumenta que el aumento de la "producción entre iguales" (“peer production”) ha puesto en marcha una revolución en la producción y consumo del conocimiento y de la información. Realiza recomendaciones sobre políticas en relación a la necesidad de institucionalizar y proteger la cultura como un común y presenta políticas públicas y planeamiento dirigidas a alejar la producción cultural del "valor de cambio" intrínseco a las fuerzas del mercado. Como deja claro este documento sobre políticas, la Cultura Abierta y Libre implica una cultura en la que se alientan la participación masiva y la colaboración artística a través de políticas públicas activas. De hecho, el ideal de una Cultura Abierta y Libre sugiere una interpretación equilibrada de los derechos de los productores en la cual los artistas y artesanos son libres de utilizar y desarrollar trabajos culturales sin restricción. De muchas maneras, la Cultura Abierta y Libre trata de algo más que de cultura. Alude a la expansión de la participación comunitaria en el diseño y evolución de instituciones y prácticas socioculturales. Desde la perspectiva del proyecto Buen Conocer / FLOK society, salvaguardar los derechos de los productores y consumidores de cultura debería constituir un objetivo central en la elaboración de políticas públicas. La verdad es que la producción cultural no es sinónimo de lucro. La cultura es mayor y más importante que el mercado y ha existido independientemente de los mercados a lo largo de la historia humana. El propósito de este documento es ofrecer sugerencias sobre políticas públicas, vinculadas a estudios de caso, que resalten la creciente importancia de la Cultura Libre para los nuevos modelos de creatividad cultural. Comienza definiendo la "economía cultural" y mira especialmente al creciente valor del arte, del diseño y de la innovación en una economía global del conocimiento.

La sección uno, Más allá de la economía cultural, explora el rol del acceso democrático a los recursos culturales como esencial en el desarrollo y evolución de la economía social del conocimiento del Ecuador. Examina el modelo Buen Conocer / FLOK de producción social como una alternativa a los sistemas propietarios de producción cultural. Como lo explica esta sección, las principales características del modelo Buen Conocer / FLOK incluyen: (a) la práctica del intercambio libre y abierto del conocimiento y de la información, (b) la participación exhaustiva en red social de la comunidad (c) el uso del Internet como una plataforma material para la colaboración distribuida.

La sección dos, La economía ecuatoriana en contexto, contextualiza los cambios en las políticas culturales del Ecuador situándolos en el marco del sistema económico más amplio ampliado en el que se fundamentan los actuales esfuerzos del país por industrializarse.

La sección tres, Estudios de caso, ilustra el modelo Buen Conocer / FLOK y sus características centrales. Examinamos dos estudios de caso que destacan los principios de la Cultura Abierta y Libre en el contexto de la colaboración y el intercambio.

La sección tres, Recomendaciones sobre políticas públicas, concluye adelantando algunas recomendaciones generales sobre políticas elaboradas a partir el modelo Buen Conocer / FLOK. Esto incluye un énfasis especial en la "horizontalización" de las relaciones humanas productivas, en el contexto de la reciprocidad y de la creación de valor sobre la base de los comunes. Esto incluye también la aplicación de principios de una economía social del conocimiento sobre la producción cultural, en el contexto de las prácticas vinculadas a sistemas de mutualismo y de reciprocidad fundamentada en los comunes.


Introducción. Definición de la Economía Cultural

Durante el último cuarto del siglo, el discurso sobre políticas públicas en los países capitalistas se ha enfocado cada vez más en las necesidades económicas relativas a la producción y consumo del conocimiento y la innovación. A diferencia de los activos tangibles vinculados con la economía industrial (la tierra, el trabajo y el capital) la economía del conocimiento está ampliamente definida en relación a bienes abstractos como la cultura, la creatividad, el diseño, la innovación y el aprendizaje. De hecho, de acuerdo a un informe reciente de la UNESCO (2009-11):

  • la “economía basada en el conocimiento” encuentra sustento económico en la creatividad y el talento y enfatiza las industrias culturales como un marco conceptual dentro del cual existen generadores de crecimiento. En ese sentido, el concepto moderno de crecimiento y desarrollo económico, que descansa sobre la economía integrada, implica una red equilibrada en el sector entre la actividad cultural y los sectores industriales, con particular énfasis en las nuevas ideas y su aplicación creativa sobre el desarrollo (UNESCO (2009-11)).

Las teorías basales de la economía del conocimiento sostienen como argumento que la creatividad es actualmente el factor clave del crecimiento económico. Desde esta perspectiva, el talento humano conforma ahora la materia prima de la economía del conocimiento: "el talento de tener ideas nuevas y originales y de transformarlas en capital económico y productos comerciables" (Howkins, 2001: 213). Mientras las industrias culturales "clásicas" son un producto de los avances tecnológicos de principios del siglo veinte, las "industrias creativas" surgen de las tecnologías de la información y comunicación de finales del siglo veinte (Cunningham, 2001: 19-32). Gran parte de este pensamiento se elabora sobre el rechazo de las distinciones clasistas entre las industrias culturales, producidas para el entretenimiento comercial (cine, industria editorial, música), y las "artes" subsidiadas (artes visuales y escénicas, museos y galerías) (Horkheimer y Adorno, 2002). Desde esta nueva perspectiva, se abandona el ideal de la cultura nacional por ser elitista y exclusivo, en tanto que la "creatividad" es acogida como democrática e inclusiva (Galloway y Dunlop, 2007: 19).

Al trazar los contornos de esta "economía cultural", la ventaja competitiva se deriva cada vez más de las inversiones en la creación de una escasez artificial a través del uso de la propiedad intelectual (Howkins, 2001). Desde la década de los noventa, los responsables de la elaboración de políticas públicas y las organizaciones intergubernamentales, como la UNESCO, han desarrollado definiciones bastante elaboradas sobre industrias culturales, en el contexto más amplio de las estrategias de innovación nacional. De hecho, la evolución de términos como "industrias culturales" e "industrias creativas" es respaldada por una diversidad de iniciativas nacionales sobre políticas enfocadas en los nuevos modelos y en el crecimiento económico (Cunningham 2001; Flew 2002; Hesmondhalgh 2002; Hesmondhalgh y Pratt 2005).

Una razón importante del creciente interés en las industrias culturales o creativas es su participación creciente dentro de la economía global. De hecho, la tasa anual de crecimiento de las industrias creativas en los países de la OCDE durante la década de los noventa fue el doble que el de las industrias de servicios y cuatro veces mayor al de la industria fabril en general (Howkins 2001: xvi). En la actualidad, se estima que las industrias creativas están creciendo globalmente a una tasa promedio del 8.7% anual (UNCTAD, 2008: 24). Durante las últimas dos décadas, las exportaciones mundiales de artes visuales se han duplicado de $10,3 miles de millones en 1996 a $22,1 miles de millones en el 2005 (UNCTAD, 2008). En el 2012, las industrias con copyright añadieron más de $1.7 billones o un 11,25% al Producto Interior Bruto de los Estados Unidos (Siwek, 2013). De hecho, entre el 2000 y el 2005, el comercio mundial de bienes y servicios creativos llegó a $424,4 miles de millones en el 2005 ó a 3,4% del comercio mundial total:

La exportación mundial de productos creativos se valoró en $424,4 miles de millones en el 2005 frente a $227,5 miles de millones de 1996, según las cifras preliminares de la UNCTAD. Los servicios creativos experimentaron particularmente un rápido crecimiento en su exportación (8.8% anual entre 1996 y el 2005). Esta tendencia positiva se produjo en todas las regiones y grupos de países y se espera que continúe en la próxima década, asumiéndose que la demanda global de bienes y servicios creativos seguirá en aumento. (UNCTAD, 2008: iv)


Sección Uno: Más Allá de la Economía Cultural

Integrada por un conglomerado de industrias en la intersección de las artes, los negocios y la educación, la economía cultural constituye un campo complejo y variado de creatividad e innovación. Estas incluyen desde las industria con copyright, como la industria editorial, la música, las artes visuales y escénicas, el cine, los medios de comunicación, la arquitectura, la publicidad y el diseño, por un lado; y las industrias con patentes, como la ingeniería, biotecnología, tecnología informática, farmacéutica, electrónica y materiales avanzados, por otro. La propiedad intelectual (IP) es crucial en las nociones de la economía cultural porque los derechos de autor permiten que los bienes culturales sean de propiedad exclusiva y puedan venderse en el mercado como activos de capital. Para los partidarios de los modelos de producción cultural sustentados en el mercado, los derechos de autor constituyen el principio organizativo y quizás, la base misma para definir las "industrias creativas" (Towse, 2003: 170). Como Howkins observa, > "La gestión de la creatividad involucra, primero, saber cuándo explotar la naturaleza no competida de las ideas y, segundo, cuando reivindicar los derechos de propiedad intelectual y hacer que las ideas-como-productos propios compitan. Estos dos puntos de decisión son el eje del proceso de gestión" (Howkins, 2001).

Sin embargo, más allá de los modelos de producción cultural estrictamente enfocados hacia los sistemas propietarios, existe un creciente interés en el potencial de los nuevos modelos de producción cultural que enfatizan los recursos y prácticas cimentados en los comunes. Para destacar el valor del conocimiento como un bien público, por ejemplo, Stiglitz (1999) indica que, a pesar de que la escasez es una precondición en la economía de la oferta y la demanda, el conocimiento como tal no es un recurso escaso. Como bien público, cualquier número de personas puede construir, consumir y utilizar el conocimiento sin necesariamente agotar su valor.

Sostenido en esta comprensión, la piedra angular del modelo Buen Conocer / FLOK es el intercambio libre y abierto del conocimiento. El modelo Buen Conocer / FLOK es una alternativa a los modelos del mercado neoliberal de desarrollo económico y tecnológico y se fundamenta en tres características principales: (1) en la práctica del intercambio libre del conocimiento, que encuentra sustento y refuerzo en el uso innovador y discutiblemente subversivo de los derechos de PI; (2) está dirigido por la comunidad y (3) aprovecha Internet para la colaboración distribuida. Su filosofía original es que la tecnología se desarrolla de manera más eficiente en condiciones de apertura y colaboración. Al democratizar el acceso a la tecnología, a los recursos culturales y al conocimiento, el enfoque Buen Conocer / FLOK busca empoderar a las comunidades a fin de que participen en la producción y consumo del conocimiento mediante el uso del licenciamiento abierto. De este modo, el modelo Buen Conocer / FLOK confronta a la perspectiva predominante de que las instituciones fundamentadas en el mercado son los mejores sistemas para desarrollar el conocimiento y la innovación. En su lugar, sugiere que los modelos comunitarios abiertos son superiores a los modelos corporativos a la hora de alojar creatividad y distribuir innovación.

El modelo Buen Conocer / FLOK enfatiza en el diseño y desarrollo de la cultura abierta y libre en un contexto de reciprocidad social. Es decir, un modelo de producción cultural libre de restricciones para el intercambio y la colaboración. Creemos que las instituciones sociales y políticas necesarias para permitir una cultura abierta y libre deben encontrar apoyo en medidas de protección legal ofrecidas por el Estado. También, que esta libertad de producción cultural alienta inherentemente la creatividad y la diversidad permitiendo que el conocimiento circule en toda la sociedad sin impedimento u obstrucción.

Sección Dos: El Contexto de la Economía Cultural Ecuatoriana

Como deja claro el Plan Nacional del Buen Vivir de Ecuador:

  • Se plantea la redefinición de la actual formación socioeconómica y sus condicionamientos institucionales a fin de lograr la transición de una estructura económica primario-productora, a una economía generadora de alto valor agregado, mediante la constante crea- ción del conocimiento y la innovación social y tecnológica (Senplades, 2009). El objetivo de la estrategia es pasar de una economía basada en recursos naturales finitos hacia una economía sustentada en recursos infinitos, mediante una apropiación científica, económica e industrial, del conocimiento que permita fortalecer las capacidades de la población ecuatoriana. (SENPLADES, 2013:69)

Ecuador es la octava economía en América Latina y es altamente dependiente de la exportación de petróleo. De hecho, el sector petrolero comprende entre el 50% y el 60% del total de ingresos por exportaciones (Center for International Economic Studies, 2012). Esto corresponde a una proporción entre el 15% y el 20% del PIB, y entre el 30% y el 40% de los ingresos del gobierno. En el 2010 por ejemplo, el crudo y los productos refinados del petróleo suman un 56% del total de los ingresos por exportación. Más allá de las exportaciones petroleras, las prioridades sociales y económicas del Presidente Correa se han concentrado en un mayor gasto en programas de bienestar, junto con políticas de crecimiento económico gestionadas por el estado. Por ejemplo, entre 2006 y 2009, el gobierno aumentó el gasto en bienestar social y educación del 2,6% al 5,2% del PIB. Esto incluye políticas fiscales expansivas y grandes inversiones en educación e infraestructura.

Con un mandato constitucional enraizado en el desarrollo de las políticas públicas de protección social y un enfoque fundamentalmente nuevo para expandir el crecimiento económico inclusivo, el gobierno de Correa se ha concentrado en las políticas industriales que favorezcan las estrategias de crecimiento de gestión estatal. No obstante, el problema central que enfrenta el gobierno del Ecuador es una concentración excesiva de la actividad económica en la producción primaria (SENPLADES, 2013). De hecho, las industrias culturales representan actualmente menos del 2% del total de la actividad económica del país. En vista de que el Ecuador busca diversificar su base de exportaciones e industrializar su actividad económica, las industrias creativas y culturales se han posicionado como un sector de oportunidad. Pese a la necesidad de reestructurar estos sectores, la mayoría de analistas creen que las industrias culturales tienen una vasta capacidad de generar ingresos para el país.

La Constitución ecuatoriana aborda la cultura a partir de dos campos de interés principales: principios y derechos culturales y el Sistema de Cultura Nacional, diseñado para garantizar el cumplimiento efectivo de los dos (art. 377). Por consiguiente, "estos derechos acogen una visión contemporánea de la cultura, entendida como un proceso social dinámico que está en permanente transformación y genera nuevos contenidos, modifica y recrea el saber acumulado" (SENPLADES, 2013: 182). Como señala el mismo PNBV, las industrias culturales pueden ser decisivas en el desarrollo social y económico pero también son fundamentales en el servicio del interés público:

  • Aquí, las industrias culturales permiten la construcción de contenidos simbólicos alternativos que subvierten la hegemonía de las ideologías dominantes y dominadoras. Un país que busca reconstruir su estructura económica debe sostener el cambio en la capacidad de edificar el país simbólico, en un entorno de protección de los circuitos de circulación de contenidos (Movimiento Alianza PAIS, 2012: 163-165) (SENPLADES, 2013: 182).

El PNBV recalca a continuación la relación interdependiente entre la producción cultural y el bien común en el contexto de la economía social del conocimiento. Más allá de los sistemas de dominación y explotación, las industrias culturales se vinculan a los derechos culturales que deben respetarse y deben facilitar la erradicación de patologías sociales como el racismo, el clasismo y la subyugación colonial:

  • La construcción colectiva del espacio público, como lugar de encuentro común, es fundamental para sustituir las formas de convivencia autoritarias y violentas por formas de cohabitación que puedan dirimir la conflictividad social y construir una cultura libre y pacífica de diálogo intercultural. Los derechos culturales responden a una problemática fundamental, la dominación. La dominación social tiene un fuerte componente cultural, marcado en el contexto ecuatoriano por el racismo heredado de la Colonia, la marginación clasista inherente al capitalismo y su lógica de mercado, el individualismo depredador promulgado por el capitalismo neoliberal, el machismo patriarcal transmitido por diversas tradiciones vernáculas y una emergente xenofobia que socava la construcción de una ciudadanía universal e intercultural (SENPLADES,2013:182).

En apoyo de esta trayectoria en las políticas públicas, el proyecto Buen Conocer / FLOK se dirige a ayudar a los/as planeadores/as y responsables de la elaboración de las políticas públicas en la construcción de la economía social del conocimiento del Ecuador. La concepción de la economía social del conocimiento del Buen Conocer / FLOK descansa sobre la visión de que el acceso libre y abierto a los recursos y artefactos culturales ofrece los mejores medios de asegurar la creatividad e innovación. De forma simple, el enfoque del Buen Conocer / FLOK busca empoderar a las comunidades para que participen en la producción y consumo del conocimiento y la cultura mediante la aplicación del licenciamiento abierto. De este modo, nuestro modelo desafía la visión predominante de que las instituciones fundamentadas en el mercado son la única forma de gestionar la producción cultural y sugiere que las redes abiertas y dirigidas por la comunidad son mejores en el fomento de la creatividad y la innovación.

Sección Tres: Estudios de Caso

Desde la perspectiva de Buen Conocer / FLOK, la cultura abierta y libre es más que cultura. Se trata de extender la participación comunitaria en el diseño y evolución de instituciones y prácticas socioculturales. Esto incluye un énfasis especial en la dinámica social "de abajo hacia arriba", en el contexto del aprendizaje social y el desarrollo compartido de las capacidades humanas. De hecho, el ideal de Cultura Abierta y Libre sugiere una interpretación equilibrada de los derechos de los productores en que las compañías sean libres de utilizar y desarrollar trabajos culturales sin restricción alguna.

El ideal de la cultura abierta y libre es predicar la abundancia sobre la escasez. Más que depender de los mecanismos de mercado para la distribución de productos y servicios, a cultura libre se considera sobre todo en términos de construcción comunitaria y la creación de públicos. Por ejemplo, bajo condiciones de abundancia, la mayor amenaza para los productores culturales no es la "piratería", sino la oscuridad (FCForum, 2013). Quizás, de modo más relevante, esto incluye el uso de nuevos modelos para la producción cultural sustentable que rebasan la necesidad de un acceso restringido. La licencia de Creative Commons (CC), por ejemplo, es una de varias licencias de derechos de autor que permiten la distribución libre del trabajo cultural. Expresado con sencillez, el propósito de la licencia CC es permitir que el trabajo cultural se ponga libremente a disposición para compartirlo, utilizarlo y construir a partir de él sin restricciones artificiales. A fin de apreciar la creciente importancia de la cultura abierta y libre, sería útil explorar algunos estudios de caso.


Estudio de caso 1: Arquitectura para la humanidad

Un sólido ejemplo del poder de la producción cultural fundamentada en los comunes es el caso de la organización de arquitectura para la humanidad ("AFH" por sus siglas en inglés). La AFH es una organización sin afán de lucro fundada en los Estados Unidos en 1999 que aplica soluciones arquitectónicas sustentables en respuesta a las crisis humanitarias. Con 58 capítulos en 16 países de todo el mundo, la AFH se enfoca en la promoción del diseño humanitario y social a través de sociedades, asesorías y programas educativos. Iniciativas anteriores incluyen el diseño y la reconstrucción en la India y Sri Lanka, tras el tsunami del Océano Índico, y la restauración en los Estados Unidos tras el huracán Katrina.

Al vincular las comunidades locales con profesionales de diseño arquitectónico, la AFH emplea un diseño inteligente para superar la escasez de recursos. Actualmente activas en África Occidental, el sureste asiático y Suramérica, la organización sin afán de lucro utiliza la consultoría gubernamental y el apoyo en actividades de socorro para expandir la noción de un diseño pro bono en comunidades de prácticas fundamentadas en los comunes. Durante los últimos diez años, la AFH ha acogido competiciones internacionales de diseño, orientadas a aliviar la pobreza sistémica y ha recibido numerosas distinciones incluyendo el Premio TED en 2006, así como el premio "Center for Architecture Foundation Award" en 2007.

Quizás la característica más importante de la AFH es, no obstante, su adopción del modelo de código abierto en 2005. Al emplear la licencia CC, la AFH introdujo la primera arquitectura creativa fundamentada en los comunes y, al mismo tiempo, autorizó una amplia red de afiliados locales a apoyar los servicios de gestión de la construcción. Al elaborar la licencia CC, la AFH ha sido capaz de operar a escala global sin necesidad de una centralización burocrática. Asimismo, al abrir su organización a las comunidades de prácticas locales, la AFH ha implementado un modelo que es tanto global como local, mientras emplea diseño y e innovación situados para resolver los problemas. En otras palabras, en contraposición a la planificación centralizada y al uso de una jerarquía de mando para gestionar la mano de obra, la AFH ha podido utilizar en su favor las redes para sostener la producción cultural distribuida. Lo que es más importante, su uso del sistema de licenciamiento CC demuestra la capacidad que tienen las organizaciones fundamentadas en los comunes para apoyar la producción cultural escalable tanto en el terreno virtual como físico.


Estudio de caso 2: El Bono de Libertad Artística

Desarrollado como una medio alternativo para compensar el trabajo artístico, el bono de libertad artística ("AFV" por sus siglas en inglés) se diseña para ofrecer apoyo a los trabajadores creativos sin la aplicación de derechos de autor (Baker y Weisbrot, 2011). Propuesto por el macroeconomista y cofundador del "Center for Economic and Policy Research Dean Baker" (centro para la investigación económica y de políticas Dean Baker), el AFV está estructurado sobre todo en torno a las deducciones fiscales sobre las contribuciones benéficas en los EE.UU. El sistema del AFV pretende proporcionar una suma fija a cada adulto (por ejemplo de $130 por año o unos 0.25 por ciento del ingreso per capita) para que la done al trabajador creativo o a la organización de su preferencia (Baker y Weisbrot, 2011: 3). La meta del bono es la de incrementar al máximo la oportunidad de los individuos de enfocarse en el financiamiento del trabajo creativo. La ventaja de los sistemas alternativos de compensación como el AFV sobre los derechos de autor es que no imponen una escasez artificial sobre los trabajos con copyright, puesto que cualquiera puede acceder al trabajo cultural y creativo a elección propia. En vez de limitar el trabajo creativo a modelos de pago mediados por el mercado, el AFV ofrece un medio de premiar al artista mientras a la par distribuye su trabajo artístico. Además, se evitan por completo los altos costos sociales y tecnológicos relacionados a la ejecución de derechos de autor.

Parte del problema del sistema de derechos de autor es que los desproporcionados niveles de beneficio que consumen las compañías intermediarias del trabajo artístico pueden reducir tanto los incentivos como los niveles de riesgo que pueden resistir los artistas y los trabajadores culturales. Bajo el sistema de AFV, se requiere que los individuos u organizaciones se registren en una organización gubernamental, identificando el tipo de trabajo creativo con el cual se encuentren comprometidos (por ejemplo, la escritura, música, registro de películas, etc.). Como con muchas organizaciones exentas de impuestos, el propósito de dicho registro es establecer una base de datos que pueda usarse para prevenir el fraude financiero. Por ejemplo, a fin de evitar un doble ingreso, los individuos y organizaciones que reciben fondos bajo el sistema de AFV no deberán ser sujetos de protección de derechos de autor por un período específico de tiempo.

Una propuesta para presentar el sistema AFV en el Ecuador ofrece un enfoque interesante para financiar el trabajo creativo con varias distinciones en las disposiciones de los EE.UU. La propuesta de regulación de este bono se encuentra abierta a la discusión dentro del Proyecto Flok / Buen Conocer. Algunas distinciones incluyen (Restrepo, 2014):


  1. El derecho de asignar fondos a través de bonos se fundamenta en la residencia en el Ecuador más que en el pago de impuestos (análogo al derecho a voto).
  2. Vínculos más cercanos al poder popular que al mercado capitalista o al poder vertical, de arriba hacia abajo, del estado.
  3. Una sólida aplicación de Internet como plataforma de asignación financiera.
  4. Un principio operativo de funcionamiento de que el trabajo creativo debe ser protegido como bien público, libremente expuesto al disfrute de cualquiera.
  5. Un enfoque centrado en la participación pública en decisiones sobre el trabajo creativo, que incluye el disfrute extendido y gratuito del trabajo artístico ecuatoriano, así como el financiamiento de nuevas oportunidades para los artistas.
  6. La inclusión de un ingreso mínimo para los trabajadores artísticos participantes, sobre la base de los principios de derechos humanos y la reducción al mínimo del riesgo en el trabajo creativo experimental.


Considerado en su conjunto, el valor del sistema del AFV es que busca revertir completamente la dinámica del sistema de derechos de autor de modo que el trabajo creativo pueda devenir lo más accesible posible. La meta principal de este enfoque es maximizar el grado de decisión individual en la determinación de qué trabajo creativo debería apoyarse, mientras se obtiene plena ventaja de las tecnologías digitales. Quizás lo más relevante, al margen de que el sistema AFV sea un programa apoyado por el gobierno, es que suprime la intervención y la burocracia estatales, al tiempo que apoya el trabajo creativo.

Estudio de caso 3: Fondo para la innovación heredable

Formalizado en el 2008 como una alternativa a la estructura industrial del sistema obligatorio de propiedad intelectual (PI), el MCAM, Inc's Heritable Innovation Trust (fondo de innovación hereditario) es un marco que permite compartir y documentar las innovaciones sostenidas por la comunidad y la cultura a través de la forma de un contrato ejecutivo perpetuo. El conocimiento comunitario o heredable posee elasticidad en cuanto al manejo y la práctica a través del tiempo, lo que ha significado un obstáculo no fácilmente superado por anteriores intentos de recopilar, compartir o proteger dicho conocimiento. Los demás intentos, sea la indicación geográfica, los estudios académicos y etnográficos, o cualquier otro método que apenas intentan registrar el conocimiento heredable, resultan en la transformación del conocimiento en materia de la normativa sobre derechos de autor, expatriando así las innovaciones y la creatividad de la comunidad de origen del autor o del documentador de dicho conocimiento. Con el uso de este marco contractual, el Fondo de Innovación Heredable trasciende las limitaciones jurisdiccionales del sistema de PI y derechos de autor, al estipular que toda la información contenida en dicho Fondo es de derecho exclusivo de las comunidades que lo han compartido y de su perpetua gestión.

El Fondo de Innovación Heredable comienza con la participación de la comunidad, entendida a través de seis dimensiones explícitas del valor. Ante todo las comunidades definen su capacidad local y regional de comprometerse a través de la descripción de sus productos, costumbres y cultura, conocimiento, dinero, tecnología y activos de bienestar. Estos se comparten con los/as Facilitadores/as del Fondo, a quienes se les entrena en métodos no interrogatorios de participación comunitaria. Más que hacer preguntas, estos/as facilitadores/as viven y trabajan con las comunidades y únicamente documentan aquellos aspectos de los valores comunitarios que se presentan para su inclusión en el Fondo. Esto dota a las comunidades de la capacidad para definir tanto el conocimiento como el contexto en que es apropiado compartir o utilizar dicho conocimiento en relaciones externas. Además, inicia una conversación en torno a la naturaleza del compromiso que podría ser adecuada para conservar las propiedades esenciales de los activos de la comunidad sin el riesgo de una explotación intencional o no.

Las comunidades interesadas inician su compromiso con el Fondo de Innovación Hereditable al extender invitaciones a los/as facilitadores/as del Fondo para vivir con ellas. La primera transacción en cualquier compromiso del Fondo de Innovación Hereditaria es siempre el intercambio de conocimiento (la "Primera Divisa"). Esto involucra la formación impartida (por parte de los/as facilitadores/as del Fondo) sobre el contexto del mercado global y las consecuencias del compromiso, así como la educación (por parte de la comunidad) sobre los valores considerados y su intercambio dentro de la estructura comunitaria. Cualquier relación externa que surja de las revelaciones del Fondo de Innovación Hereditario estará regulada por el principio de la Primera Divisa, por el cual todas las partes involucradas se comprometen a honrar explícitamente los principios comunitarios y a compartir riesgos y beneficios como lo define la sociedad.

Los compromisos del Fondo de Innovación Hereditaria incluyen:

  • Cocina compartida, prácticas de preparación de comida e higiene entre Mongolia y Papúa Nueva Guinea;
  • "Desperdicios" de vidrio, madera, metal y plástico convertidos en invernaderos en Mongolia y en centros comunitarios en Nepal;
  • Uso de la topografía para abordar las demandas de agua y sanidad en campos de refugiados en el área del Pacífico;
  • Desarrollo de los procesos de destilación de aceites esenciales (perfumados) mejores en su especie a partir de municiones recicladas; y,
  • Intercambios de conocimiento entre estudiantes de escuela primaria de Perú y Canadá.


Como lo demuestran estos ejemplos, el marco del Fondo de Innovación Hereditario trasciende los paradigmas tradicionales de lo "industrial" contra lo que está "en desarrollo", puesto que estos intercambios se manifiestan de forma única a través de las intenciones comunitarias y no mediante las exigencias mercantiles.


Sección Cuatro: Recomendaciones Sobre Políticas Públicas

Pese al hecho de que los movimientos que abogan por una cultura abierta y libre han proliferado durante las últimas dos décadas, las instituciones formales requieren asegurar una democratización plena de la producción cultural que no se encuentra aun completamente madura. De hecho, la emergencia de una cultura libre sugiere la necesidad de protección legal que permita el acceso al conocimiento, a las ideas y a la creatividad más amplio posible. De igual manera que las industrias culturales con fines de lucro están protegidas a través de los derechos de propiedad intelectual y el estado de derecho, también los comunes culturales deben ser protegidos por las instituciones formales ancladas en el estado. Por ejemplo, el apoyo a la colaboración comunitaria mediante el subsidio de la producción cultural democrática puede ofrecer al gobierno una forma vital tanto de promover el diálogo intercultural como de realzar la identidad cultural nacional.


1. Apoyo financiero para el trabajo cultural

Uno de los principales retos en la transformación de los incentivos que sustentan la economía cultural con fines de lucro son los niveles relativamente marginales de ayuda financiera que se ofrecen para el trabajo cultural, especialmente a las industrias culturales que promueven el bien público. A fin de asegurar una cultura diversa y próspera en el Ecuador, es importante mantener una diversidad de mecanismos de financiamiento para remunerar a artistas y trabajadores culturales. Un medio alternativo de ofrecer un modelo de las artes y la cultura, fundamentado en comunes, tiene el potencial de revitalizar el trabajo cultural que sirve al bien público. Esto incluye oportunidades de becas y sistemas de bonos, como el bono de libertad artística, a fin de apoyar organizaciones, museos, asociaciones profesionales, centros de investigación, y artistas creativos para que potencialmente cooperen y trabajen de manera transdisciplinar. Esto incluye también plataformas de micro-mecenazgo (crowdfounding), que permiten al público subsidiar directamente a los/as artistas ecuatorianos/as y a los/as trabajadores/as culturales. Del mismo modo que el micro-mecenazgo ha comenzado a apoyar una variedad de campañas sin afán de lucro, incluyendo organizaciones escolares y servicios sociales, también los patrocinadores de las artes pueden ofrecer apoyo directo para desarrollar comunidades de prácticas fundamentadas en comunes.


2. Clasificación formal de las industrias culturales

Como lo recalca el informe de la UNESCO (2009: 80) sobre las industrias culturales, existe una ausencia general de una "plataforma única y común para discutir la clasificación de las industrias culturales, la medición de su impacto económico y el potencial de vincular y mejorar los enfoques multidisciplinarios". Este no es solo un reto para el Ecuador, sino para los países y regiones de todo el mundo. La ausencia de una estructura institucional formal en torno a las industrias creativas hace difícil valorar apropiadamente la contribución de industrias creativas a la sociedad y a la economía. La primera sugerencia para el desarrollo de una cultura abierta y libre en el Ecuador es comenzar el proceso de institucionalización de las industrias creativas a través de un departamento o agencia a nivel estatal. Esto incluiría necesariamente modelos de evaluación que distingan de manera adecuada entre las formas de la industria cultural que son conducidas por el mercado y las comunidades de producción cultural libre.


3. Acceso abierto y universal al Internet

A partir de la Carta de Barcelona para la Innovación, Creatividad y Acceso al Conocimiento, propuesta por el Instituto del Conocimiento Libre, abogamos por el acceso universal a Internet como eje fundacional de una cultura abierta y libre. Como indica este Instituto, el acceso al Internet es esencial para el aprendizaje y la libertad de expresión, comunicación y participación en la sociedad del conocimiento. Esto incluye estándares abiertos como una condición previa de la neutralidad de la red y el acceso al espectro libre y no licenciado, de modo que se permita a los ciudadanos la libertad de colaborar en proyectos compartidos que puedan existir fuera de las dinámicas de mercado.


4. Acceso público al conocimiento y a la cultura

La libertad de acceder al conocimiento requiere de protecciones legales frente a las violaciones de los derechos de autor, especialmente en relación a la esfera pública. Esto significa que no debería haber limitación en los derechos de autor sobre documentos gubernamentales, políticos y/o legales que son de servicio público. Esto se aplica especialmente a la investigación públicamente financiada, producida por las universidades de investigación y centros de investigación. Asumiendo que el propósito más general de la investigación pública es el de servir al bien público, las patentes o los derechos de autor en poder de las instituciones públicas deberían liberarse libres de regalías. Un acceso amplio al dominio público garantiza que todos los ciudadanos tengan acceso libre e igual a los productos y que consuman conocimiento e información sin limitaciones Esto incluye disposiciones legales que faciliten y promuevan un licenciamiento libre y abierto a fin de garantizar el mayor acceso posible al conocimiento.


5. Privacidad y Transparencia

Todos los ciudadanos, independientemente de sus circunstancias económicas o políticas deberían tener el derecho de acceder a los recursos del Internet de forma anónima y de contar con protección legal de sus datos personales. La capacidad de proteger los datos electrónicos del individuo es un derecho básico que debe salvaguardarse, en mayor medida que los derechos de propiedad protegen los bienes y servicios personales asignados a través del mercado. Por supuesto, ello implica que existe transparencia en la aplicación de las leyes que protegen estos derechos. Los gobiernos deben sujetarse a estándares estrictos en esta materia, mediante sistemas de evaluación que aseguren los derechos y protecciones relativos a datos electrónicos, personales.


Conclusión

Como ya se ha mantenido en este documento, el principio de cultura abierta y libre abarca más que las artes o el crecimiento y desarrollo de la propia cultura. El principio de una cultura abierta y libre trata de ampliar la participación democrática en el diseño y evaluación de instituciones y prácticas socioculturales. Esta propuesta ha ofrecido recomendaciones para políticas públicas, vinculadas a estudios de caso sobre cultura abierta y libre, a fin de destacar la creciente importancia de la producción cultural democrática, en apoyo del acceso más amplio posible al contenido cultural y artístico compartido. Esto incluye un énfasis especial en las políticas públicas que orientan la producción cultural, en el contexto de la producción, distribución y consumo de creatividad e innovación.

Referencias

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Notas

  1. Copyright © Copyleft 2013 Daniel Araya bajo licencias GFDL [www.gnu.org/copyleft/fdl.html y Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 [http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/legalcode Eres libre de copiar, modificar y distri-buir el contenido de esta obra, siempre y cuando mantengas esta nota.
  2. Investigadores del proyecto "Buen Conocer / FLOK society". Proyecto realizado bajo convenio con el Ministerio Coordinador del Conocimiento y Talento Humano, la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación y el Instituto de Altos Estudios Nacionales de el Ecuador.
  3. Traducción al español a cargo de María Augusta Uquillas. Revisión conceptual, David Vila Viñas. Coordinador de contenidos del proyecto "Buen Conocer / FLOK society"