Plan de investigación

De FLOK Society (ES)
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Sociedad del Conocimiento Libre y Abierto: Plan de Investigación

Contenido

Antecedentes del Proyecto

El Plan Nacional de Ecuador reconoce y subraya que la transformación mundial hacia sociedades y economías basadas en el conocimiento requiere una nueva forma de creación y distribución de valor en sociedad.[1] La idea central del Plan Nacional es la realización del "Buen Vivir" (Sumak Kawsay), pero la buena vida es imposible sin la disponibilidad del 'Buen Conocer' ('Sumak Yachay'). El tercer plan nacional para 2013-2017 hace un llamado explícito hacia una sociedad basada en conocimiento libre y abierto.

El propio presidente Correa exhortó a los jóvenes para que luchen y alcancen esta sociedad del conocimiento abierto[2].

FLOK Society es un esfuerzo de investigación conjunto entre el Ministerio Coordinador de Conocimiento y Talento Humano, la SENESCYT, (Secretaria Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación) & el IAEN (Instituto de Altos Estudios Nacionales) para desarrollar un plan de transición y políticas de estado para alcanzar dicha sociedad del conocimiento libre y abierto.

FLOK se refiere a libre, es decir a la libertad de usar, distribuir y modificar el conocimiento en repositorios comunes disponibles de forma universal; libre enfatiza que se debe a libertad y no a gratuidad; abierto se refiere a la capacidad de los ciudadanos de acceder, contribuir y usar ese recurso común- Una sociedad del conocimiento libre y abierto, por tanto, significa organizar a cada sector de la sociedad, al máximo grado posible, en un procomún de conocimiento abierto, es decir, la capacidad de crear repositorios de conocimiento, código y diseño comunes, que resulten aceptables para todos los ciudadanos y entidades mercantiles para crear sociedades y economía dinámica e innovadoras, donde el conocimiento esté disponible sin discriminación a todos quienes lo necesitan para desarrollar sus actividades ciudadanas y económicas

El proyecto FLOK ha sido encargado por el Ministro de Conocimiento Guillaume Long y el secretario René Ramírez de SENESCYT, y se está llevando a cabo por el IAEN bajo la dirección del rector Carlos Prieto y el líder del equipo de FLOK Society, Daniel Vázquez. Michel Bauwens, el autor de este documento, es el director de la investigación, con la asistencia de cinco coordinadores de área de investigación.


El objetivo del plan de investigación es la combinación de los mejores consejos de los trabajadores globales del procomún y de la sociedad civil ecuatoriana, con el fin de proponer un plan de transición integrado y el marco y las propuestas de política asociados. El plan de investigación se desarrolla en base a la propuesta original de FLOK[3], es decir “Designing the FLOK Society”, por Xabier E. Barandiaran & Daniel Vázquez. Expande esta propuesta que específicamente busca un abordaje integrador, que va más allá de la tecnología y solicita medidas que tomen en cuenta los diferentes aspectos del cambio social que deben ocurrir sino simultáneamente, al menos considerando una retroalimentación positiva en las cuales varios parámetros se refuercen entre sí. También amplía y profundiza la convocatoria examinado infraestructuras basadas en bienes comunes, no sólo para el conocimiento, sino también para otras actividades sociales y productivas.

Formulación de la Propuesta

Los tres modelos de valor y la transición a una economía social del conocimiento

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Las implicaciones socio-económicas de una Economía Social del Conocimiento

John Restakis, enero 2014

En el actual debate respecto al aparecimiento y las consecuencias del “capitalismo cognitivo” se está elaborando un nuevo discurso alrededor del concepto de una “economía social del conocimiento”. Pero ¿qué es una economía social del conocimiento y cuáles son sus implicaciones para el ordenamiento de la sociedad y la economía?

El capitalismo cognitico se refiere al proceso por el cual el conocimiento es privatizado y posteriormente mercantilizado como una manera de generar ganancias para el capital. En esta nueva fase del capitalismo, la centralización y control del conocimiento suplanta al proceso tradicional de producción y distribución material como la fuerza conductora de la acumulación de capital. En el pasado, el capitalismo se ocupaba principalmente de la mercantilización de lo material. El encerramiento y privatización graduales de los bienes comunes materiales tales como pastizales, bosques y cursos de agua que se habían utilizado en común desde tiempos inmemoriales, fue esencial en este proceso.

En nuestros tiempos, el capitalismo conlleva el encerramiento y la mercantilización de lo inmaterial - el conocimiento, la cultura, el ADN, las ondas de radio, incluso las ideas. En última instancia, la fuerza motriz del capitalismo en nuestra época es la erradicación de todos los bienes comunes y la mercantilización de todas las cosas. La colonización y apropiación del dominio público por parte del capital está en el corazón de los Nuevos Recintos. Este proceso es sostenido y extendido a través del complejo y siempre cambiante red de patentes, derechos de autor, acuerdos comerciales, think tanks, y las instituciones gubernamentales y académicas que proporcionan el marco jurídico, político y marcos ideológicos que justifican todo esto. Por encima de todo, la lógica de este proceso está integrado en los valores, la organización y el funcionamiento de la empresa capitalista.

En contraste, una economía social del conocimiento se basa en el principio de que el conocimiento es un bien común que debe ser libre y abiertamente accesible para la consecución de lo que Rene Ramirez describe como “buen vivir”, no como un instrumento de ganancia comercial. El conocimiento se percibe como un bien social.

La búsqueda de una economía social del conocimiento es vista como una pieza clave para transformar la economía de Ecuador, de su dependencia en el Norte y las corporaciones multinacionales a una en donde el acceso abierto y gratuito al conocimiento construye la independencia económica, la innovación y los medios para servir mejor a los bienes comunes. Es un conocimiento movilizado al servicio de fines sociales, no privados.

Como dijo René Ramirez,

“A diferencia del capitalismo cognitivo que sólo reconoce la propiedad privada del conocimiento se busca que en el socialismo del buen vivir se tome en cuenta la propiedad pública, mixta, colectiva, republicana y -claro está- también la privada (es decir, un abanico de formas de propiedad intelectual según la naturaleza del bien) y que su modalidad de producción sea sobre todo colaborativa (en red) con y para la sociedad y la humanidad”.[4] Lo que aún falta por responder es cómo las instituciones socio-económicas ayudan o dificultan el poder del conocimiento para desempeñar el rol transformador que se le ha asignado.

Un punto de inicio para responder esta pregunta es reconocer que el conocimiento dentro de una sociedad – su creación, utilización y valor– es una construcción moldeada por las fuerzas sociales y económicas que definen las relaciones de poder en una comunidad. El conocimiento siempre ha estado al servicio del poder. El capitalismo cognitivo, el proceso mediante el cual el conocimiento humano es privatizado y mercantilizado, es el resultado de la dominación y el poder de las relaciones sociales y el capitalismo económico, y en particular, de la naturaleza antidemocrática y privatizada de la economía, los mercados y la estructura organizativa de las empresas.

En épocas anteriores, el conocimiento también fue controlada y monopolizada, en la medida en que era posible, por el rey o la iglesia. Las tecnologías de la información de hoy, junto con el poder corporativo global, han hecho que tal centralización y control sea mucho más fácil y mucho más extenso.

Si el carácter y el uso del conocimiento en una sociedad es el producto de las relaciones de poder existentes, la búsqueda de una economía social del conocimiento debe también suponer una nueva perspectiva y realineamiento de las relaciones sociales, políticas y económicas de forma que estas, en cambio, incorporen y refuercen los valores y principios de lo que el conocimiento como bien común implica. Si esto falta, ¿cómo operaría una economía social del conocimiento? ¿cómo puede ser sostenida en una economía abrumadoramente capitalista?

¿Dónde están los espacios sociales y económicos en los cuales un procomún del conocimiento abierto puede ser usado al servicio de una comunidad más amplia o para metas colectivas? ¿Qué tipo de organizaciones se necesitan para que el conocimiento se utilice de esta manera? ¿Qué condiciones se requieren para que estas prosperen? ¿Cómo podrían proveer un contrapeso frente a la poderosa y abrumadora influencia del capital? Sin instituciones ciudadanas fuertes comprometidas a la idea del procomún y el bienestar público, los sistemas de conocimiento abierto son vulnerables a la apropiación y, en última instancia, a la mercantilización por parte de las empresas capitalistas como es el caso del mismo Internet en la actualidad. El reciente fallo de la FCC en los Estados Unidos socavando la neutralidad de Internet es un gran avance en la privatización de lo que ha sido hasta ahora un procomún global de información equitativamente accesible.

Una economía en la que el conocimiento es un bien común al servicio de fines sociales requiere las correspondientes instituciones sociales y económicas que movilizarán los conocimientos para la realización de estos fines. El funcionamiento de una economía social del conocimiento depende en última instancia de las instituciones sociales y económicas que encarnan los valores del procomún, la reciprocidad y la asociación libre, abierta y democrática que son pre-requisitos para la consecución de los fines sociales. En pocas palabras, una economía social del conocimiento se asienta en última instancia en los valores de la economía social.

Ramírez lo pone de esta forma:

“Existen académicos que desde la torre de marfil intentan hacernos creer que se puede separar el mundo de la razón y las ideas del mundo de lo material y la economía política que existe a nivel global. Esto no sólo evidencia la falta de entendimiento de lo que pasa actualmente en nuestro planeta sino la ausencia de realismo político para buscar una verdadera transformación social”. [4]

Así como el capitalismo cognitivo depende de los apoyos institucionales múltiples suministrados por la política del gobierno, la legislación, la ideología de libre mercado, y el poder colectivo de las empresas y las instituciones que los atienden, más aún lo hace la economía social del conocimiento, que requiere las correspondientes instituciones cívicas y económicas, que pueden apoyar y salvaguardar el valor de los bienes comunes, del beneficio colectivo, de los mercados abiertos y accesibles, y del control social sobre el capital. Estas instituciones cívicas están incorporadas en la estructura de las empresas democráticas, de las redes peer-to-peer, de organizaciones no lucrativas y organizaciones de servicio comunitario, de pequeñas y medianas empresas de apoyo mutuo y de la sociedad civil y la propia economía social. Son estas estructuras sociales y económicas, con base en los principios de reciprocidad y de servicio a la comunidad, quienes mejor pueden utilizar el conocimiento como un bien común y salvaguardar su futuro como un recurso indispensable para el bien público y el bienestar de la humanidad en su conjunto.

La identificación de estas instituciones y de las políticas públicas necesarias para su desarrollo y crecimiento es el objetivo general de esta investigación.

Capitalismo Cognitivo/Netárquico vs. Sociedad Basada en Conocimiento Común y Abierto

¿Qué son exactamente una economía y una sociedad basados en un procomún abierto?

Para entenderlas, debemos primero dar un vistazo al viejo modelo socio-económico que reemplaza.

Las formas neoliberal y capitalista combinan tres elementos básicos, elecciones fundamentales que guían su operación.

El primero es la creencia de que los recursos de la Tierra son infinitos,lo que permite una idea de crecimiento económico permanente y compuesto en el servicio de la acumulación de capital. Por lo tanto, el capitalismo neoliberal se basa en una ilusión de una falsa abundancia o 'pseudo abundancia', y su mecanismo de crecimiento se dedica a la acumulación sin sentido de las riquezas materiales.

El segundo es la creencia de que el flujo del conocimiento, la ciencia y la cultura, deben ser privatizados, y por lo tanto sirven para beneficiar exclusivamente a los propietarios. El conocimiento se hace para servir a la acumulación de capital y para la ganancia monetaria de unos pocos. La privatización del conocimiento, a través de los derechos de autor excesivos y los regímenes de patentes, tiene un efecto de ralentización dramático, y permite una financiarización excluyente.

Por último, los dos primeros elementos están configurados de tal manera que no sirven a la justicia social, a la igualdad y a beneficiar a todos, sino más bien beneficia y brinda ganancias a unos pocos. Bajo el capitalismo cognitivo, los frutos de la cooperación social son encerrados y financiarizados, y la mayoría de la población tiene que pagar por el conocimiento que esten gran parte producido socialmente. Sólo aquellos que tienen dinero pueden beneficiarse de las innovaciones técnicas y científicas.

Después, debemos examinar a las reacciones contrarias positivas que han emergido y que han sido particularmente fortalecidas tras la crisis del neoliberalismo, la cual se sintió en las naciones del sur en las décadas previas pero que se tornó global en 2008.

Una primera reacción ha sido la reapropiación del estado por movimientos ciudadanos, más particularmente en los países andinos y en Ecuador.

La segunda es una re-emergencia y florecimiento de nuevas formas de economía basadas en la igualdad, tales como la economía cooperativa, la economía social y la economía solidaria. Los nuevos gobiernos progresistas, y otros pocos distintos, están comprometidos a fortalecer estas formas económicas más socialmente justas

En tercer lugar, hemos visto el surgimiento de una economía del compartir, que mutualiza infraestructuras físicas (aunque a menudo en forma de plataformas privadas) para su reutilización y que pone a disposición una enorme cantidad de material sobrante y de recursos que se han creado en los últimos treinta años. Además de la explosión del auto-compartido y la bici-compartida, a menudo toman la forma de 'mercados entre pares', que han permitido a los ciudadanos crear intercambios más específicos de sus excedentes .

En cuarto lugar, y quizá lo más importante, hemos visto, en gran parte gracias a la potencialidad de las redes mundiales , el surgimiento de la producción entre iguales basada en el procomún. A nivel mundial y local, las comunidades productivas de ciudadanos han creado enormes repositorios comunes de conocimiento, código (software), y diseño, que están disponibles para todos los ciudadanos, empresas y administraciones públicas para construir más adelante. A menudo, estos conocimientos comunes productivos son gestionados por fundaciones y organizaciones no lucrativas democráticas, que protegen y permiten la infraestructura productiva común de cooperación, y protegen el fondo común de conocimientos de su privatización en recintos privados excluyentes, con mayor frecuencia mediante el uso de licencias abiertas. A menudo estas organizaciones son llamadas 'asociaciones benéficas'. Casi siempre, estas comunidades productivas coexisten con una coalición dinámica emprendedora de las empresas que co-crean y co-producen estos repositorios comunes, creando así un sector económico dinámico. Es muy común que estos ecosistemas abiertos desplacen a sus competidores que basan sus activiades en la propiedad intelectual privada. Un informe de EE.UU. sobre la 'Fair Use Economy', es decir, sobre las actividades económicas basadas en el conocimiento abierto y compartido, estimaron su peso económico en ese país en una sexta parte del PIB.

Sin embargo, también hay una paradoja: lo más probable es que sean las formas capitalistas las primeras en ver el potencial de estas nuevas formas económicas basadas en el procomún, así como las primeras en aliarse con ellas; por otro lado, las formas económicas cooperativas raramente todavía practican o coproducen repositorios de conocimientos abiertos. Sin embargo, hay una tendencia emergente para transformar la tradicional cooperativa existente basada en la gobernabilidad de una sola de las partes interesadas, hacia la gobernanza de múltiples partes interesadas, y que introduce el cuidado del bien común en sus estatutos.

Lo que esto significa es que la economía del conocimiento global emergente, puede hoy en día tomar dos formas competitivas.

En la primera forma de economía del conocimiento, bajo el régimen del capitalismo cognitivo, tenemos por un lado la continuación de la propiedad intelectual propietaria, y la realización de la renta económica por capital financiero; en combinación con una nueva forma de capitalismo netárquico, que permite y también explota la producción social. No es difícil ver que los ricos de gigantes como Facebook y Google se basan en una hiper-explotación del trabajo gratuito de los ciudadanos usando sus redes sociales.

La otra, una forma más deseable de economía basada en conocimiento, se basa en el procomún abierto de conocimiento, pero que están preferiblemente vinculados a una economía ética y equitativa. Esta es la forma de economía del conocimiento y civilización es la más compatible con la visión del gobierno ecuatoriano que emerge de la revolución ciudadana, y con los valores expresados en el Plan Nacional y sus varias iteraciones.


Discusión: El rol de los pueblos indígenas y el conocimiento (neo)tradicional

Discusión: Aspectos de género

La Sociedad basada en Conocimiento Común-Abierto como una nueva configuración entre el Estado, la Sociedad Civil y el Mercado

En la vieja visión neoliberal, el valor se crea en el sector privado por los trabajadores movilizados por el capital, el Estado se convierte en un estado de mercado para proteger los intereses privilegiados de los propietarios, y la sociedad civil es una categoría restante derivada, como se evidencia en el uso de nuestra idioma (sin fines de lucro, no gubernamental). Sin embargo, la combinación de los movimientos laborales y cívicos ha logrado parcialmente la socialización de los mercados, logros que están ahora bajo amenaza.

En la nueva visión del capitalismo cognitivo, la cooperación social en red se compone en su mayoría de actividades no remuneradas que se pueden capturar y financializar en plataformas de 'red' propietarias. Las plataformas de redes sociales capturan casi exclusivamente el valor del intercambio social de sus miembros, y el trabajo distribuido como crowdsourcing a menudo reduce el ingreso promedio de los productores. En otras palabras, la versión 'netárquica'[5]de la producción en red crea un precariado permanente y refuerza las tendencias neoliberales.

En la visión contraria de una economía y sociedad basadas en conocimiento común abierto, el valor es creado por los ciudadanos, pagados o voluntarios, que crean repositorios abiertos y comunes del conocimiento, co-producidas y activadas por un Estado Socio, el cuál crea las condiciones adecuadas para que dicho conocimiento abierto emerja; así como coaliciones emprendedoras preferentemente éticas que crean valor y servicios de mercado ayudándose del patrimonio común, que también co-producen. La visión ideal de una economía del conocimiento común y abierto ​​es una en la que los productores (entre pares) del procomún (la forma de trabajo de la sociedad del conocimiento en red), no sólo co-crea los respositorios comunes de los que toda la sociedad se beneficiará, sino también crea sus propios medios de vida a través de la empresa ética y de ese modo asegura no sólo su propia reproducción social, sino también que la plusvalía se mantenga dentro de la esfera de bienes comunes de cooperación. En esta visión, la economía social y solidaria no es una corriente paralela de la producción económica, pero el núcleo hiper-productivo e hiper-cooperativo del nuevo modelo económico.

Por ende, en esta nueva visión, la sociedad civil puede ser vista como una serie de procomunes ciudadanos productivos, repositorios comunes de conocimiento, código fuente y diseño; el mercado consiste preferentemente de actores de la economía cooperativa social y solidaria que integra el bien común en las estructuras organizacionales, y cuyos miembros que contribuyen con trabajo coproducen el procomún con contribuciones ciudadanas. Finalmente, en esta visión, el Estado Socio facilita y potencia dicha cooperación social, y crea las infraestructuras físicas y ciudadanas necesarias para este florecimiento de la innovación y de la actividad económica y ciudadana ocurra.

El Estado Socio no es un estado neoliberal débil, que excluye la autoridad pública de sus funciones sociales, y conserva el estado del mercado y las funciones represivas, como en el modelo neoliberal, tampoco es el Estado del Bienestar, que organiza todo para sus ciudadanos, sino que es un estado que se basa en el modelo de estado de bienestar, pero al mismo tiempo crea las infraestructuras físicas y cívicas necesarias para la autonomía social, y por un modelo de producción cívica que combina bienes comunes inmateriales cívicos y el emprendimiento cooperativo social y solidario.

El mercado y economía éticas no son una economía paralela y débil que se especializa en sectores menos competitivos de la economía; al contrario, el mercado ético es el sector productivo central de la economía, que construye empresas fuertes torno al conocimiento competitivo. Se encuentra, sin embargo, al servicio de la sociedad civil y co-construye el procomún del conocimiento abierto del cual dependen la sociedad y el comercio.

¿Por qué este es un escenario pos-capitalista?

Las sociedades conducidas por el capitalismo producen valor de intercambio, el cuál puede ser o no útil; y se esfuerza continuamente por crear nuevos deseos y demandas sociales.

A modo de contraste, la economía basada en conocimiento común y abierto consiste de una sociedad civil productiva de contribuyentes, quienes aportan continuamente al procomún de su elección en base a sus motivaciones de valor de uso; es alrededor de este procomún de valor de uso que un mercado y economía éticos encuentran su razón de ser, y crean valor agregado para el mercado. El procomún es continuamente co-producido tanto por las contribuciones ciudadanas como por la fuerza laboral ética pagada desde el sector cooperativo/social. En este escenario, el principal impulsor es la esfera de abundancia de conocimiento disponible para todos, que no es un mercado conducido por la dinámica de la oferta y la demanda; sino por la abundancia inmaterial de bienes no-rivales o incluso anti-rivales, que despliega un mercado de cooperativas y actores de solidaridad social que se suman y venden también recursos escasos y valiosos en el mercado.

El el mismo escenario, el estado ya no es un estado-mercado neoliberal al servicio de los dueños de la propiedad, sino al servicio de la sociedad civil, a su procomún, y a la esfera de la economía ética. No está al servicio de la acumulación privada de capital, sino al servicio de la acumulación de valor y a la distribución equitativa de valor que toma lugar en el sector cooperativo-procomún. Se encuentra al servicio del buen vivir de sus ciudadanos, y del buen conocer que este necesita para esto. En lugar de enfocarse en sociedades público-privadas, que excluyen la participación de la sociedad civil; un estado socio que apoya al procomún se verá en el desarrollo de las asociaciones público-procomún o público-social. Cuando proceda, el Estado Socio analizará la posible comunalización de los servicios públicos. Por ejemplo, siguiendo el modelo de Quebec e Italia del Norte, al crear Cooperativas Solidarias para Asistencia Social, en las cuales el Estado facilita, regula la provisión directa de asistencia por organizaciones de la sociedad civil con sistemas de gobernanza distribuida (multi-stakeholder). Es muy probable que una vez que el Estado se compromete a apoyar una economía ética ciudadana basada en el procomún en la esfera del conocimiento, que además se encargará del desarrollo del procomún institucional en la esfera física. Por ejemplo, desarrollando políticas de desarrollo de viviendas basadas en el procomún, que mantienen a la vivienda social fuera de la esfera especulativa. Una sociedad y estado que desean desarrollar un procomún en la esfera inmaterial del conocimiento, también buscarán la ampliación de la esfera de bienes comunes en otras esferas de la actividad humana.

Un ejemplo puede mostrar por qué esto puede ser a veces necesario. En la esfera de producción de software libre, casi todo el conocimiento de las comunidades de software libre tienen su propia asociación de beneficiencia que facilita la cooperación, produce sus licencias, etc. Esto se debe principalmente a que la participación requiere de conocimiento y acceso a las redes, que han sido socializados en gran medida en nuestras sociedades. Pero los desarrolladores de hardware abierto no han desarrollado tales asociaciones, y son más dependientes de las compañías que comercializan hardware. Esto es porque el hardware abierto requiere importantes recursos materiales que deben ser adquiridos en forma privada, lo que favorece a los dueños del capital y debilita la comunidad productiva que contribuye a los bienes comunes. En tal escenario, la idea de que los desarrolladores de hardware abierto puedan mutualizar sus medios de producción, restablecería el equilibrio entre los desarrolladores y los dueños de las compañías. Nuestra ilustración también menciona la propiedad orientada al procomún y formas de gobierno que ayuden a los ciudadanos a tener más control sobre infraestructuras cruciales, tales como tierras y vivienda.

Discusión: El rol del sector capitalista

¿Cuál es el rol del sector capitalista en tal escenario?

La primera cuestión clave aquí es la creación de un campo de juego nivelado entre el sector de la solidaridad social y el sector privado. Mientras que la economía social y solidaria integra voluntariamente el bien común en sus estatutos y operaciones, y es por decirlo de alguna manera 'naturalmente amigable al procomún' el sector del capital privado es regulado para que su negación de las externalidades sociales y ambientales sea mitigada. El Estado Socio alienta las transiciones de modelos de propiedad extractivos a generativos, mientras que la asociación de las empresas privadas con el procomún les ayudará a adaptarse a los nuevos modelos emergentes de la co-creación y el co-diseño de valor con los trabajadores del procomún. La hiperexplotación del trabajo distribuido será mitigado a través de nuevos mecanismos de solidaridad. A medida que la adaptación mutua entre el sector del procomún, el sector cooperativo y del sector capitalista transcurra, el sector capitalista restante debe ser socializado cada vez más en las nuevas prácticas, así como las formas de propiedad y gobierno. El objetivo es crear una igualdad de condiciones, en la que la hiper-explotación de valor social se convierte en una imposibilidad gradual, y en el que la toma de la renta extractiva se vuelve igualmente imposible y contraproducente a través de la existencia de bienes comunes abiertos y bien protegidos.

La segunda cuestión clave se refiere a las capacidades de auto-reproducción de los contribuyentes del procomún. Bajo el dominio de las formas capitalistas neoliberales, cognitivas y netárquicas, los trabajadores del procomún no son capaces de crear medios de vida en la producción de del procomún del conocimiento abierto, y en la mayoría de las licencias abiertas, las empresas privadas son libres de utilizar y explotar el conocimiento común sin retorno seguro. Esto obliga a muchos y la mayoría de los trabajadores del procomún a trabajar para el capital privado. Lo que se debe lograr es un nuevo pacto entre el procomún y las empresas privadas, que asegura la justa distribución de valor, es decir, un flujo de valor debe ocurrir a partir de las empresas privadas del procomún y los trabajadores del procomún de quienes se extrae el valor. Se deben desarrollar modelos que permitan a las empresas privadas convertirse en socios justos del procomún. Al final, las compañías no privadas, utilizando su propio personal de investigación y propiedad intelectual, serán capaces de competir con los eco-sistemas abiertos que sean capaces de disponer del la producción e intercambio de conocimiento global; este proceso de adaptación equitativa debe ser fomentado y acompañado de ambas medidas, tanto del procomún como de sus empresas éticas asociadas, y del Estado Socio, en un contexto en el cual todos los jugadores se puedan beneficiar del procomún. El capital privado debe reconocer, y debe ser diseñado para reconocer, que el valor que están capturando viene su gran mayoría de los beneficios de la cooperación social en la creación de conocimiento: del mismo modo que tuvieron que reconocer la necesidad de una mejor y más justa remuneración por el trabajo, deben reconocer justo pagar por la producción de bienes comunes.

Discusión: La procomunalización de los servicios públicos

¿Más allá del mercado, más allá de la planificación?

El papel clave de las Licencias de Reciprocidad basadas en el Procomún

Estamos orquestando un argumento estratégico sobre la interacción precisa entre el procomún y los nuevos sectores del mercado ético, a través de la intermediación de un nuevo tipo de licencias del procomún que respalde la emergencia de una economía ética basada en la reciprocidad.

Ciertamente, el movimiento del Trabajo/P2P/Procomún, entre otros movimientos sociales para el cambio, se enfrenta hoy día con una paradoja.

Por una parte, tenemos una re-emergencia del movimiento cooperativo y de las empresas apropiadas por los trabajadores, pero ambas sufren de debilidades estructurales. Las entidades cooperativas trabajan para sus propios miembros, son renuentes a aceptar nuevos cooperativistas que podrían compartir las ganancias y los beneficios existentes, y son partícipes del mismo conocimiento propietario y de la escasez artificial que fomenta su contraparte capitalista. Aunque son democráticas internamente, a menudo estas organizaciones toman parte en las mismas dinámicas de competencia capitalista que erosiona sus propios valores cooperativistas.

Por el otro lado, tenemos un campo emergente de producción entre pares, abierta y orientada al procomún, en campos como el software libre, el diseño y el hardware abierto, los cuales crean bancos comunes de conocimiento para toda la humanidad, pero al mismo tiempo, son dominadas por empresas nacientes y grandes multinacionales que utilizan el mismo procomún.

De este modo, necesitamos una nueva síntesis, un "cooperativismo abierto", que combine los modelos de producción entre pares orientados al procomún, con modelos de propiedad y de gobernanza como los modelos económicos de las cooperativas y de las economías solidarias.

Lo que sigue es un argumento más detallado sobre cómo tal transición puede ser alcanzada.

Hoy tenemos una paradoja: mientras la licencia que usamos para la producción de software y hardware libre entre pares sea más comunista, resulta más capitalista la práctica. Un ejemplo es Linux, al convertirse en un bien corporativo que enriquece a IBM, y así sucesivamente. Funciona en cierto modo, y parece aceptable para la mayoría de los desarrolladores de software libre. Pero ¿es la única manera?

Ciertamente, la Licencia Pública General (General Public License o GPL) y sus variantes, permiten a cualquiera utilizar y modificar el código de software o el diseño, en tanto que los cambios sean llevados de vuelta al banco común bajo las mismas condiciones. Esto es de hecho, técnicamente, "comunismo" tal como lo definió Marx: de cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades. Pero también, paradójicamente, se permite a las multinacionales utilizar el código de software libre para generar ganancia y acumulación de capital. El resultado es que tenemos una acumulación de procomún inmaterial, basado en insumos abiertos, procesos participativos, y resultados orientados al procomún, pero que se encuentra subordinado a la acumulación de capital. En el presente no es posible, o al menos no es fácil, propiciar la reproducción social (por ejemplo, mejores condiciones de vida) dentro de la esfera del procomún. De ahí que los movimientos por la cultura y el software libre, no obstante lo importante que son como nuevas fuerzas sociales y como expresión de nuevas demandas, también son, en esencia, "liberales". Esto no sólo es reconocido por líderes tales como Richard Stallman, sino también por estudios antropológicos como los de Gabriela Coleman. Con cierto atrevimiento podemos decir que son movimientos liberal-comunistas y comunistas-liberales, que crean un "comunismo del capital".

¿Existe una alternativa? Pensamos que sí, y que ésta sería reemplazar las licencias no recíprocas, es decir, aquellas que no demandan una reciprocidad directa de sus usuarios, por una basada en la reciprocidad. Esto sería un cambio de licencias "comunistas" a licencias "socialistas".

Esta es la elección de la Licencia de Producción entre Pares (Peer Production License - PPL) tal como se ha diseñado y propuesto por Dmytri Kleiner; la cual no se debe confundir con la licencia no-comercial de Creative Commons, en tanto que la lógica es diferente.

La lógica de CC-NC es ofrecer protección a individuos renuentes a compartir porque no desean una comercialización de su obra que pudiera no compensarlos por su trabajo. Así, la licencia "No-Comercial" de Creative Commons detiene el desarrollo económico basado en el conocimiento abierto y compartido, y lo mantiene por completo en la esfera de las organizaciones sin fines de lucro.

La lógica de PPL es permitir la comercialización sobre la base de la exigencia de reciprocidad. Se ha diseñado para habilitar y empoderar una economía recíproca contrahegemónica que combina el procomún abierto para que todos contribuyan, mientras carga un costo de licencia a las compañías lucrativas que desean utilizarlo sin contribuir. Esto no representa un gran cambio para las multinacionales, ya que pueden utilizar el código si contribuyen, como IBM hace con Linux, y para los que no, pueden pagar una tarifa por la licencia, una práctica a la que están acostumbradas. Su efecto práctico estaría en ser un flujo directo de ingresos del capital hacia el procomún, pero su mayor efecto sería ideológico, o si se prefiere, orientado a valores.

Las coaliciones empresariales que se encuentran vinculadas alrededor de un procomún con PPL, se encontrarían explícitamente orientadas hacia sus contribuciones al procomún y el sistema de valores alternativos que representa. Desde el punto de vista de los productores pares o comuneros, por ejemplo, a las comunidades de contribuyentes al banco de procomún les permitiría crear sus propias entidades cooperativas, en las cuales las ganancias estarían subordinadas al objetivo social de sostener el procomún y a los comuneros. Incluso las compañías de lucro participantes podrían contribuir conscientemente dentro de una nueva lógica. Esto enlaza el procomún con una coalición empresarial de entidades del mercado ético (cooperativas u otros modelos) y mantiene el plusvalor completamente dentro de la esfera de comuneros/cooperativistas en lugar de filtrarlo hacia las multinacionales. En otras palabras, a través de esta convergencia o combinación de un modelo de procomún para recursos inmateriales abundantes, y un modelo basado en la reciprocidad para los recursos materiales "escasos", el problema de la calidad de vida y de la reproducción social estaría solucionado, y la plusvalía se mantendría dentro de la esfera de el procomún. Las cooperativas son las que podrían, a través de su acumulación cooperativa, proporcionar fondos a la producción de procomún inmaterial, porque pagarían cualquier compensación a los productores pares asociados con ellos. De esta manera, la producción entre pares se desplazaría de un proto-modo de producción, incapaz de perpetuarse a sí mismo como capitalismo periférico, hacia un modo de producción autónomo y real. Se crea una contra-economía que puede ubicarse en la base de la "contra-hegemonía" de la circulación de valor por beneficios, la cual, aliada con movimientos sociales en favor del procomún, puede ser la plataforma para la transformación política y social de la economía política. De ahí que nos movamos de una situación en la cual el comunismo del capital es dominante, hacia una situación en la cual tenemos un "capital para el procomún", asegurando, cada vez más, la auto-reproducción del modo de producción entre pares.

La PPL es utilizada experimentalmente por Guerrilla Translation! y está siendo discutida en varios lugares, como Francia por ejemplo, en las comunidades de maquinarias agrícolas abiertas.

También existe un potencial específico dentro de la economía ética orientada a el procomún, tal como la aplicación de contabilidad y de cadenas de suministros abiertas, que permitirían una circulación de valor diferente, dado que la coordinación mutua que ya funciona en la escala de la producción y la cooperación inmaterial, se desplazaría hacia la coordinación de producción física, creando una dinámica post-mercado de asignación de recursos en la esfera física. Al reemplazar la asignación de recursos en mercado a través del precio y la planificación central, este nuevo sistema de producción material permitiría, en su lugar, una coordinación masiva, habilitando una nueva forma de "economía basada en recursos".

Finalmente, este sistema puede ser fortalecido creando fondos de riesgo basados en el procomún, como se hace en el caso del procomún material, como propone Dmytri Kleiner. De esta manera, el parque de maquinarias es sustraído de la esfera de la acumulación de capital. En el sistema propuesto, las cooperativas que necesiten capital para maquinarias, podrían lanzar un bono y las otras cooperativas en el sistema financiarían el bono para comprar la máquina para un procomún en el cual se integrarían tanto los financistas como los usuarios. El interés pagado por esos préstamos crearía un fondo que gradualmente sería capaz de pagar un ingreso a sus miembros, y que se constituiría en una nueva clase de ingreso base.

El nuevo cooperativismo abierto es sustancialmente diferente a la forma antigua. En ésta, la democracia económica interna es acompañada por la participación en la dinámica del mercado en beneficio de los miembros a través de la competencia capitalista. De ahí la renuencia a compartir ganancias y beneficios con terceros. No hay creación de procomún. Necesitamos un modelo diferente en el cual las cooperativas produzcan procomún, y que se encuentren orientadas hacia la creación del Bien Común con formas de gobernanza que integren múltiples partes interesadas (“multi-stakeholders"), las cuales incluyan a trabajadores, usuarios-consumidores, inversionistas y comunidades interesadas.

Hoy nos encontramos con la paradoja de que las comunidades abiertas de pares productores están orientadas hacia el modelo de empresas nacientes y subordinadas al modelo de beneficio económico, en tanto que las cooperativas se mantienen cerradas, utilizan la propiedad intelectual y no crean procomún. En el nuevo modelo de cooperativismo abierto, debe ocurrir una mezcla entre la producción de procomún entre pares, y la producción cooperativa de valor. El nuevo cooperativismo abierto integra las externalidades, practica la democracia económica, produce procomún para el Bien Común, y socializa su conocimiento. La circulación del procomún se combina con el proceso de acumulación cooperativa, en beneficio del procomún y de sus contribuyentes. Al comienzo, el campo del procomún inmaterial, siguiendo la lógica de contribuciones libres y uso universal para quien lo necesite, co-existiría con un modelo cooperativo para la producción física, basado en la reciprocidad. Pero en tanto que el modelo cooperativo se vuelva más y más hiper-productivo y sea capaz de crear abundancia sustentable de bienes materiales, las dos lógicas se fundirán en una.

Mecanismos de coordinación mutua en las nuevas coaliciones empresariales "éticas": ¿el retorno de Cybersin?

Los debates económicos tradicionales a menudo se encuentran entre las opciones de la planificación estatal por un lado, o la colocación de recursos a través del marcaje de precios por el otro. Pero la economía social del conocimiento muestra un tercer método de colocación, la coordinación mutua transparente. El primer intento de instalar esta forma de economía basada en los recursos, en la Unión Soviética de los 60, cuando la construcción de una proto-internet se inició, se encuentra bien documentado en el libro de Francis Spufford, "Red Plenty". El esfuerzo fracasó debido a la oposición de las fuerzas burocráticas en el aparato del estado. El segundo intento tuvo lugar en el Chile de Allende a principios de los 70, con la asesoría del pensador de la complejidad Stafford Beer, y fue utilizado exitosamente en una escala más pequeña para superar una huelga de la industria del transporte, la cual fue superada con 25 % de la flota y utilizando telex para la coordinación. Así nació el proyecto Cybersin, un proyecto para coordinar la industria chilena mutual y democráticamente, pero que fue destruido en el golpe militar por el bombardeo de su sede.

No obstante, bajo el impulso de las comunidades de conocimiento social, la coordinación mutua de actividades complejas está mostrándose de forma importante, aún si se encuentra limitada en el presente a la producción de valor "inmaterial", tales como productos del conocimiento. Este surgimiento, no obstante, tiene implicaciones para una transición a un nuevo tipo de coordinación económica que coexistirá con la planificación estatal (la cual ha recibido un fuerte impulso en Ecuador), y los mecanismos de precio tradicionales del mercado.

En verdad, se conoce que la economía social del conocimiento realmente existente, de producción de pares de tecnologías libres orientadas a procomún, funciona de acuerdo con el principio de coordinación mutua. Las comunidades de diseño abierto que ya existen construyen y coordinan la construcción de bancos comunes de conocimientos, código, y diseño, a través de sistemas de marcación mutua, porque sus infraestructuras de cooperación son completamente abiertas y transparentes.

En el mundo de la producción física, podemos ver una emergencia de cadenas de suministros abiertas y contabilidad abierta en una escala mucho menor. No obstante, existe una oportunidad histórica de que emerja la coordinación mutua de la producción física, si las "coaliciones empresariales éticas” que pueden surgir alrededor de la economía social del conocimiento, deciden compartir su flujos logísticos y contables dentro de tales coaliciones. En este escenario, que es hipotético en el presente pero puede ser una parte integral de una economía social del conocimiento P2P/Procomín madura, veríamos el surgimiento gradual de una tercera vía para la colocación coordinada de recursos para la producción económica.

La importancia histórica y presente de la mutualización en momentos de creciente escasez de recursos

Discusión: La cuestión de la sostenibilidad del ecosistema

Enfrentados con graves crisis ecológicas tales como el cambio climático y la extinción de las especias, pero también en términos de la imperante crisis de recursos, es importante mantener en mente la perspectiva histórica sobre cómo la humanidad ha enfrentado tales crisis sistémicas en el pasado.

Una de las paradojas del capitalismo globalizado es ciertamente su confianza en economías de escala, las cuales se encuentran en contradicción con las necesidades de balance del ecosistema. En pocas palabras, las economías de escala crean competitividad a través de la producción de más unidades a costos más bajos, lo cual requiere más energía y recursos para ser competitivo.

Lo que se necesita en tiempos de escasez de recursos es el enfoque opuesto: economías de gran alcance, o en otras palabras, "hacer más con lo mismo". Esta es exactamente la forma en que las crisis civilizacionales pasadas fueron solventadas. Enfrentados con la crisis del Imperio Romano, la cual fue también un sistema global con una crisis de recursos, la Europa medieval respondió con una reubicación de la producción a través de los dominios feudales, con la mutualización de los medios de subsistencia y la producción a través de órdenes monásticas, y con una comunidad de diseño abierto extendida por toda Europa (como por ejemplo, la cultura unificada de la Iglesia Católica y el intercambio y distribución de conocimiento técnico entre las órdenes monacales). Respuestas muy similares se han visto en China y Japón.

Hoy, la respuesta de los sectores de la sociedad que son más sensibles a las crisis combinadas es muy similar, es decir, la mutualización del conocimiento a través de los movimientos de fuentes abiertas y la mutualización de infraestructuras físicas por medio de la "economía del compartir". De este modo, el traslado hacia la economía social del conocimiento es también la respuesta apropiada y vital a las crisis de los ecosistemas.

Por qué la innovación debe localizarse en comunidades de diseño abierto

Existen varias razones por las cuales es crucial moverse hacia un sistema de innovación abierta que se ubique en bancos comunes de conocimientos, código y diseño, especialmente en lo que se relaciona al tema de la sustentabilidad.

La primera razón es que patentar la tecnología resulta en retrasos inaceptables para la invención y la difusión, tal como se muestra por los estudios citados por George Dafermos. En tiempos de cambio climático, la extinción de las especies y otros peligros biosféricos, sería altamente perjudicial mantener el desarrollo y difusión de tales innovaciones bajo el control de monopolios privados, si acaso se evita que las tecnologías patentadas sean almacenadas por razones tales como la protección del sistema informático heredado o de cuotas de mercado.

La segunda razón es igualmente estructural y sistémica. Cuando la innovación se localiza en departamentos de I+D corporativos, la obsolescencia programada no es una deficiencia, sino una característica, una práctica generalizada. En contraste, las comunidades de diseño, hardware y tecnologías abiertas carecen de motivación para la planificar la obsolescencia dada su naturaleza de inclusión, modularidad, y sustentabilidad. Una revisión rápida de los más de 25 proyectos de automóviles abiertos muestra que todos han pensado en la sustentabilidad como parte del proceso de diseño.

Así, las comunidades de diseño abierto tienen un potencial mucho mayor para diseñar para la reutilización, el reciclaje, la recuperación de materiales, los procesos económicos circulares, materiales biodegradables, interoperabilidad, modularidad, y otros aspectos que tienen influencia directa en la sustentabilidad. Cada innovación en este área se encuentra disponible instantáneamente para la humanidad global a través del acceso abierto a los bancos compartidos de conocimientos. Las corporaciones y otras entidades de mercado que producen y venden sobre la base de tales diseños, se encuentra alineadas naturalmente con la sustentabilidad que es parte inherente de los procesos de diseño abierto.

Los bancos de diseño abierto pueden aliarse estratégicamente con prácticas sustentables que incrementan ese potencial. Por ejemplo, al aliarse con las prácticas de la "economía del compartir" en términos de prácticas de consumo.

El hardware y la manufactura abierta y distribuida contrae enormes ahorros de costo; se estima que el hardware abierto se produce generalmente a un octavo del costo del hardware propietario. Para países que se embarcan en este camino, esto tiene implicaciones importantes para el balance de pagos y la dependencia neo-colonial del sistema neoliberal globalizado. El ahorro de costos libera recursos sustanciales que pueden ser invertidos en otras áreas de desarrollo para incrementar la difusión de un bien o un servicio particular, etc.

Finalmente, en términos de producción, la combinación de diseño abierto con maquinarias distribuidas puede, o tendrá, un tremendo efecto en la geografía de la producción, al permitir una relocalización de la producción en micro-fábricas. Estudios actuales muestran que el transporte de bienes puede ser eliminado a través del estímulo de industrias locales y domésticas que combinen la generalización del sistema de micro-fábricas con las comunidades de diseño abierto, con la consigna de que "lo que es pesado es local, lo que es liviano es global".

El papel del 'idle-sourcing' y la economía del compartir

La emergencia de la economía social del conocimiento, como un proceso de mutualización de recursos inmateriales, se encuentra acompañada de la emergencia de una "economía del compartir", es decir,de un proceso de mutualización de recursos inmateriales.

Esta economía del compartir está emergiendo en parte como una respuesta a la crisis económica global, y en parte porque las tecnologías en red disminuyen drásticamente la coordinación y costos de transacción necesarios para manejar tal mutualización.

En uno de los primeros tratamientos bibliográficos de este fenómeno, "Rise of Collaborative Consumption" de Rachel Botsman, el autor distingue tres grandes categorías sobre el compartir:

  • Sistemas de Servicios de Productos, como el compartir bicicletas y vehículos ("Bikesharing" y "Carsharing"), basados en el esquema de uso de que se paga por los beneficios del producto - lo que hace por cada uno - sin necesidad de ser propietario del producto.
  • Mercados de Redistribución ("Freecycle" y "eBay"), en los cuales bienes usados o que tuvieron propietario se distribuyen de donde no se necesitan a un lugar en que son requeridos.
  • Estilos de Vida Colaborativos ("Couchsurfing" y "Lending Club"), en los cuales se comparten e intercambian bienes como tiempo, alimentos, espacio, habilidades y dinero.

La economía del compartir es una respuesta importante a los retos de la escasez de recursos y energía, y en particular al enorme desperdicio de recursos materiales que es resultado de una economía consumista orientada por los beneficios económicos. La economía del compartir permite el aporte de recursos ociosos ("idle-sourcing") en escala masiva, es decir, la reutilización posesiones materiales con poco uso. Mutualizar ciertas infraestructuras, como los vehículos por ejemplo, permite ahorros sustanciales en el uso de recursos materiales y energías, necesarios para completar funciones como el transporte. La economía del compartir se encuentra idealmente fundada en una economía social del conocimiento, que permite información abierta sobre recursos ociosos que puedan ser compartidos entre las comunidades de usuarios.

Es importante, no obstante, observar los temas de gobernanza y propiedad que subyacen a esta situación. Una parte de la economía del compartir se encuentra dirigida por plataformas privadas que monetizan tales recursos ociosos; otra parte consiste en iniciativas sociales y no lucrativas que apuntan a un intercambio no monetario de tales recursos.

La parte de la economía de compartir que se encuentra dirigida por plataformas privadas con fines de lucro que actúan como intermediarios puede desviar algunas de las ventajas inherentes al modelo. Por ejemplo, el uso de trabajo desagregado y distribuido, en el cual trabajadores aislados a destajo enfrentan una demanda que claramente es fortalecida por el diseño de la plataforma, puede ejercer una presión hacia la baja de salarios.

Una política de conocimiento social garantizaría que las formas de propiedad y gobernanza no desvíen el libre intercambio del conocimiento entre todos los usuarios, y necesita asegurarse de que la propiedad privada de las plataformas no ponga en riesgo tales posibilidades.

Muchas de las fuerzas activistas en la economía del compartir están trabajando por políticas sociales progresivas. Este es el caso de la "guía" de "Policies for Shareable Cities", co-producido por la revista Shareable y el Sustainable Economies Law Center. Otras políticas, como la campaña de Peers.org en EEUU, son producto de una organización que borra las contradicciones sociales entre los usuarios y los propietarios de infraestructuras intercambiables.

No obstante, sigue siendo una prioridad para la transición hacia una economía social del conocimiento, habilitar y empoderar sistemáticamente la mutualización de infraestructuras que el surgimiento de la economía de compartir representa, mientras se crea la correspondencia con formas de propiedad y gobernanza que incluyen a las comunidades de usuarios.

Una oportunidad histórica: La convergencia de infraestructuras P2P técnicas/materiales, del procomún digital/inmaterial, y de modelos de gobernanza y propiedad orientados al procomún

  • Discutir la tercera revolución industrial de Rifkin y su tesis sobre cero costo marginal

La transición hacia una economía social del conocimiento se encuentra favorecida hoy día por una fuerte convergencia de tendencias tecnológicas y sociales, es decir, posibilidades tecnológicas que pueden ser alcanzadas por fuerzas políticas y sociales emancipatorias.

La primera es, por supuesto, la lógica de producción de infraestructuras técnicas entre pares, como internet, que permite la auto-organización y la creación de valor por parte de comunidades productivas que puedan operar tanto en una escala global como local. Internet es, en efecto, no sólo un medio de comunicación, sino más propiamente, un medio de producción.

La segunda es la "distribución" de los medios de producción a través de la impresión 3D y otras tendencias en el campo de la miniaturización de la fabricación de maquinaria. Esto permite disminuir las barreras para la auto-organización de una economía cívica y cooperativa. Se trata del "Internet de la Manufactura". La llamada economía del compartir permite la mutualización de infraestructura crítica y del aporte ocioso a través de recursos aislados y desperdigados. La Internet de las Cosas permite un control más fino,la autonomía y la interconexión de los objetos.

La tercera es la distribución de capital financiero, a través del financiamiento colectivo ("crowdfunding"), el préstamo social y otras posibilidades, que permiten una localización más acabada de las inversiones por parte de los mismos ciudadanos. Este es el Internet del Capital Financiero Ético.

La cuarta es el desarrollo de energía distribuida renovable, que permite una Internet de la Energía, así como la autonomía energética en niveles locales, como en el poblado, el vecindario e incluso en el hogar.

El software libre, el conocimiento abierto y el diseño abierto muestran las posibilidades en aumento de la integración en red y la mutualización de recursos inmateriales. Las tres otras formas de distribución apuntan al potencial para la integración en red y la mutualización de recursos físicos. En otras palabras, tenemos un gran potencial para la ingeniería de la convergencia de recursos materiales e inmateriales.

Así, podemos visualizar la economía social del conocimiento como un medio para habilitar una vasta serie de procomunes del conocimiento para cada campo de actividad humana, pero que se encuentran habilitados por las condiciones materiales (Internet de la manufactura y la energía) y condiciones inmateriales (métricas, marcos jurídicos, etc.).

No obstante, tal como hemos mostrado en nuestra introducción a los regímenes de valor, tal procomún puede aún ser sujeto de un "extractivismo del conocimiento" que beneficie a participantes de elite privilegiados. Y como hemos mostrado en nuestras distinciones con respecto a los regímenes tecnológicos, las posibilidades técnicas P2P pueden enmarcarse en diseños con incidencia en la creación de valor que privilegien a ciertos participantes, tales como los propietarios de las plataformas. El gran peligro se encuentra en que eliminemos los intermediarios y descentralicemos por un lado, para integrar nuevos intermediarios - participantes dominantes - por el otro lado.

La promesa de una economía social del conocimiento no se concretará sin cambios profundos en los regímenes de propiedad y gobernanza.

Por esto es que debemos insistir en que la economía social del conocimiento, es decir, la producción entre pares por parte de comunidades productivas autónomas, va mano a mano con la propiedad y la gobernanza de pares.

Hoy, medios sociales como Facebook y motores de búsqueda como Google, se encuentran en manos de una nueva clase de oligopolios "netárquicos". Muchas plataformas útiles, como aquellas que sirven al financiamiento y al préstamo colectivo, son meramente formas de capitalismo distribuido que funcionan como mecanismos invertidos de mercado (como en el caso de la plataforma de financiamiento Kickstarter), que no crea ni sustenta al procomún.

De ahí que la distribución de los medios de creación y difusión del conocimiento, de producción de maquinarias y de capital financiero, de energía distribuida y de recursos de tierra vitales, necesita ser complementado con terrenos y propiedades distribuidas.

Mientras el procomún inmaterial y los bienes no rivales e intercambiables pueden ser protegidos por licencias abiertas, la producción material que resulte de ellos debe desenvolverse a través de entidades éticas que sean propiedad de los mismos que producen valor. Hoy día hay presenciamos la emergencia de un amplio rango de regímenes dinámicos de gobernanza y propiedad, los cuales pueden garantizar la distribución y democratización del poder de decisión. Innovaciones en gobernanza, tal como el Modelo de Sistemas Viables, la sociocracia y la holocracia, se han desarrollado para permitir la toma de decisiones democráticas en comunidades productivas; regímenes de propiedad dinámicos tal como el “FairShares Model of Enterprise”, “Solidarity Coops”, y “Community Land Trusts”, entre muchos otros, se han desarrollado para hacer la propiedad común y distribuida. Los esquemas legales y las regulaciones de la economía social del conocimiento deben facilitar el desarrollo y la elección de tales modalidades. La clave es habilitar una mancomunidad pluralista y rica de elecciones, que tenga como requerimientos clave la democracia productiva y la integración de externalidades ambientales y sociales.

Como hemos visto en nuestra introducción a los cuatro regímenes socio-técnicos, las infraestructuras y las prácticas P2P pueden insertarse en modelos netárquicos (control jerárquico, propiedad y gobernanza de la lógica social P2P), capitalismo distribuido (monetización de recursos ociosos e intercambiables), pero también en la comunidad local y en regímenes de propiedad y gobernanza orientados al procomún global.

Nuestra recomendación es la creación de dos instituciones que puedan asegurar la propiedad y la gobernanza democrática dentro de la esfera del procomún material e inmaterial:

El Instituto de la Propiedad Pluralista

Este instituto, en cooperación con el Instituto del Procomún presentado arriba, asiste individuos, comunidades y actores de la economía social del conocimiento para que conozcan las alternativas de propiedad que se encuentran disponibles, facilita el acceso a tal conocimiento, el ajuste legal, etc. Puede modelarse a partir de iniciativas exitosas como el Sustainable Economics Law Center en San Francisco (EEUU), bajo el liderazgo de Janelle Orsi; y el movimiento ShareLex en Europa.

El Instituto de la Gobernanza Pluralista

Este instituto, en cooperación con el Instituto del Procomún presentado arriba, asiste individuos, comunidades y actores de la economía social del conocimiento para que conozcan alternativas de gobernanza disponibles, facilita el acceso a ese conocimiento, el ajuste legal, etc. Ayuda a encontrar entrenamiento en capacidades humanas que favorezca formas de gobernanza que integre a todas las partes interesadas.

Elementos de un plan de transición completo, integral e ideal hacia una economía social del conocimiento madura

Mapeo de la economía social del conocimiento

Plan de transición preliminar del equipo de investigación

Metodología de investigación

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La figura consiste de cuatro columnas, de las cuales la segunda es primordial.

El cometido de nuestro proyecto FLOK Society es crear una sociedad del conocimiento común y abierto.

Nuestra primera tarea, por ende, es imaginar a la sociedad guiada por una serie de bienes comunes en las cuales el valor social, técnico, científico y cultural es 'depositado', y puesto a disposición de las fuerzas ciudadanas, productivas y públicas para crear las actividades sociales y económicas de su elección. Todas las actividades humanas requieren de conocimiento y, por ende, es fácil entender que cada dominio tendrá uno o más repositorios comunes a su disposición.

Entonces, en términos de organización de la vida social, uno debe tener un procomún de educación abierta, un procomún de ciencia abierta, procomunes de producción abierta para agricultura, industria y servicios, y un procomún ciudadano abierto para desplegar actividades ciudadanas. Crear procomunes de conocimiento abiertos, dinámicos y saludables, que puedan ser usados para el buen vivir, es la meta de las políticas de transición a desarrollarse. Por supuesto, es importante entender que estos serán un conjunto de procomunes entrelazados, creados por la ciudadanía, el mercado y el sector público. La infraestructura de estos procomunes puede ser administrada cooperativamente por asociaciones benéficas que representen democráticamente a los contribuyentes al procomún.

Pasemos ahora a la fila superior. No puede haber procomunes sin mecanismos de alimentación, es decir, sin entrada abierta. El marco legislativo y regulatorio debe asegurar la plausibilidad y salud de estos mecanismos de alimentación.

Por ejemplo, no puede existir un procomún de educación abierta, si no existen libros de texto libres y programas educativos abiertos. Uno de los roles de la política de estado será facilitar la producción de libros de texto libres y programas educativos abiertos. No puede existir un procomún de ciencia abierta sin publicaciones de libre acceso, es decir, la libertad de los investigadores para publicar sus resultados de manera que estén disponibles para todos, y no sean privatizados. No puede haber un procomún abierto para tecnología agrícola apropiada si no se permite, por ejemplo, un procomún de maquinaria agrícola abierta, es decir, comunidades de diseño abierto que trabajen en máquinas adecuadas para la agricultura a pequeña escala y para comunidades indígenas. Del mismo modo que no pueden haber espacios cívicos comunes abiertos, sin la disponibilidad de datos públicos abiertos, y mecanismos como financiación y legislación participativas.

Pero los mecanismos de alimentación no son suficientes por sí mismos. El procomún del conocimiento abierto y sus mecanismos de alimentación, necesitan tanto de condiciones materiales como inmateriales que permitan su buen funcionamiento. Este es el propósito de la tercera y cuarta filas.

La tercera fila ilustra la necesidad de infraestructuras materiales que hagan posible el surgimiento y prosperidad del procomún abierto. Por ejemplo, si queremos publicaciones de acceso abierto para crear un procomún de ciencia abierta ¿en qué condiciones trabajan estos científicos? En el contexto de laboratorios privatizados utilizando instrumentos de laboratorio privatizados, muy pocos estudiantes y científicos tienen acceso a las condiciones materiales que les permiten producir conocimiento científico. Pero la creación de laboratorios abiertos que trabajan con sensores e instrumentos de hardware abierto, computadoras abiertas especializadas que trabajan con tarjetas madre Arduino, y máquinas de impresión 3D libres de patentes, pueden incrementar drásticamente el número de participantes. La maquinaria agrícola abierta sólo puede mostrar sus verdaderos beneficios si las comunidades agrícolas locales pueden tener acceso a microfábricas en las cuales estas máquinas se puedan ensamblar. La autonomía energética de las comunidades sólo puede lograrse si el procomún de conocimiento técnico y la capacidad energética se equiparan a la capacidad local de instalar energía renovable distribuida, que además requiere una red nacional adaptada para dicha necesidad. ¿Qué pasa con la creación de una red de hackerspaces rurales, que permitan la producción de energía renovable local así como de maquinaria localizada?

La cuarta fila ilustra la necesidad de infraestructura inmaterial que permita el emergir de un procomún de producción abierta. Tomemos como ejemplo al auto de fuente abierta Wikispeed, el cual logra una eficiencia de combustión de cinco veces respecto a los automóviles industriales. Uno de los problemas clave de la comunidad Wikispeed, que quiere crear un coche de pasajeros (tras diseñar exitosamente un auto de carreras listo para las carreteras), es la falta de inversión para escalar. La razón es que el capital tradicional de acciones no está interesado en diseños libres de patentes y libres de propiedad intelectual, que no permiten la extracción de super-ganancias derivadas de la protección de PI, y por ende, no se permite aceptar retornos de beneficio más bajos. De ahí la necesidad de los 'fondos de riesgo abiertos' como una 'infraestructura inmaterial' que permita la creación del procomún de conocimiento abierto y sus capacidades productivas asociadas. ¿Qué pasa con los nuevos tipos de sistemas de contabilidad de valor capaces de reconocer las contribuciones abiertas a un bien común, con el fin de asegurar una distribución justa de valor a dichos contribuyentes?

La meta de este proceso de investigación es poner atención a todos estos aspectos y mecanismos facilitadores que aseguren la creación y éxito del procomún del conocimiento abierto en cada campo de la actividad humana, y proponer mecanismos de retroalimentación integradores que puedan asegurar su viabilidad social y económica.

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Estrategia y Proceso de Investigación Detallado

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Fase Introductoria[6]

FLOK Society tiene como objetivo conseguir el mejor conocimiento, global y local, tanto de las comunidades científicas como de las locales.

Los socios cooperantes tras el proyecto de forma explícita están pidiendo a la comunidad global de trabajadores del procomún y a expertos que contribuyan al proyecto con sus perspectivas, experiencias y propuestas. Al mismo tiempo, se le pedirá a la sociedad civil ecuatoriana que introduzca sus opiniones, demandas y soluciones propuestas. No hace falta decir que los insumos globales necesitan ser confrontados e integradas con las condiciones locales concretas.

Por tanto, la fase de entrada consta tanto de aportación científica como cívica, de la esfera mundial y ecuatoriana.

Para la aportación científica global, podemos distinguir los siguientes tipos de insumos:

  • Aportaciones de asesores globales de alto nivel: el proyecto invitará a científicos a participar en una junta asesora que proporcionará comentarios sobre los resultados de nuestras investigaciones

la primera difusión del proyecto se utilizó para compilar un directorio de expertos civiles globales que están ofreciendo su experiencia para el proyecto; los expertos están listados en la wiki de investigación abierta en este enlace

en febrero de 2014, 20 expertos serán invitados para compilar 10 borradores de propuestas políticas basados en las recomendaciones del equipo de investigación de FLOK

  • Los insumos de los ciudadanos globales serán compilados de la siguiente manera:

El 3 de diciembre, tras la llegada de todo el equipo de coordinadores de investigación de FLOK, se envió una Carta Abierta a todos los Trabajadores del Procomún del Mundo, solicitando explícitamente aportaciones de la comunidad mundial de expertos de organizaciones que promeven el procomún global, tales como la EFF, quienes serán contactados sistemáticamente para obtener sus recomendaciones respecto a políticas de Estado.

  • Insumos de los Ciudadanos de Ecuador:
  1. en cooperación con una red urbano-rural de activistas, se han seleccionado tres proyectos locales para organizar visitas exhaustivas así como para conocer sus inquietudes, así como propuestas de políticas públicas
  2. en cooperacón con la red de infodesarollo.ec y SENESCYT, se han organizado 24 talleres en cada una de las provincias, para obtener insumos de todos los sectores de la sociedad civil

Fase Procedimental

El objetivo del equipo de investigación FLOK Society es tener una visión integradora del cambio social, cultural, político y económico que es necesario para crear un circuito de retroalimentación positiva de las medidas de política que cubren los diferentes aspectos de la transición.

El proceso de compilación e interpretación de la investigación, por lo tanto, se ha dividido en cinco corrientes de investigación.


Área 1: Mejoramiento de las capacidades humanas para la colaboración basada en el procomún

La primera corriente se refiere a la edificación de la capacidad humana, es decir, el cambio cultural individual y colectivo. Co-crear y participar en la construcción de una sociedad del conocimiento común y abierto y de la economía social y solidaria requiere de ciertas capacidades, que no siempre están disponibles, pero que se pueden aprehender, y para ello será necesario el apoyo de políticas.

Área 2: Cambiando la Matriz Productiva de Ecuador

Una de las prioridades del actual gobierno de Ecuador es detener la dependencia de la economía en la exportación de recursos materiales finitos y hacer la transición a una economía que se nutre de los recursos inmateriales infinitos, como el conocimiento, la ciencia y la cultura. La productividad de los sectores tradicionales como la agricultura, la industria y los servicios se puede mejorar con el intercambio de conocimientos productivos.

Área 3: Innovación Institutional

Pasar a una sociedad basada en el conocimiento común abierto requiere de nuevas formas institucionales, para proteger a los repositorios de conocimiento abierto de la apropiación privada y para proteger la inclusividad de la investigación. ¿Cuáles son las nuevas formas de licenciamiento, gobernanza y de propiedad que pueden proteger los bienes comunes y estimular su uso por los actores sociales, emprendedores y públicos?

Área 4: Infraestructuras Técnicas Abiertas

La co-creación de bienes comunes requiere plataformas de colaboración y la libertad de comunicarse y cooperar, pero las actuales infraestructuras tecnológicas son a menudo dominadas por fuertes actores geopolíticos y su vigilancia masiva. ¿Qué tipo de internet y web, y de derechos de usuarios digitales necesita Ecuador para facilitar e impulsa la colaboración de sus ciudadanos?

Área 5: Procomún Físico

El conocimiento abierto y común necesita bienes comunes físicos. Por ejemplo, la autonomía energética de los ciudadanos requiere una red inteligente que permite a los ciudadanos compartir o intercambiar sus excedentes; El procomún de diseño abierto de maquinaria agrícula requiere una red de micro-fábricas; la vivienda asequible para la gente trabajando en el procomún depende de la protección que podamos brindarle ante la especulación financiera. Hay muchas soluciones de infraestructura procomunal que pueden aumentar la productividad de los bienes comunes del conocimiento inmaterial y crear sinergias fructíferas. El objetivo de esta corriente es el de proponer políticas para el procomún en el mundo físico.

El Resultado

Sobre la base de la formulación e investigación preparatoria del equipo de investigación de FLOK Society, 20 expertos se reunirán en febrero para preparar al menos diez propuestas políticas concretas.

En abril de 2014, en una cumbre final, a la que asistirán el presidente Rafael Correa, abogados constitucionalistas, representantes civiles y públicos, miembros de la Asamblea Nacional, expertos extranjeros y el equipo de investigación, se discutirán, modificarán y mejorarán las propuestas políticas, y se las colocará en un formato final para acción legislativa por parte de la Asamblea Nacional.

Resumen del Proceso de Investigación

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Referencias

  1. Plan Nacional del Buen Vivir 2013-2017, p.19 : “La Revolución del Conocimiento, que propone la innovación, la ciencia y la tecnología, como fundamentos para el cambio de la matriz productiva, concebida como una forma distinta de producir y consumir. Esta transición llevará al país de una fase de dependencia de los recursos limitados (finitos) a una de recursos ilimitados (infinitos), como son la ciencia, la tecnología y el conocimiento.”
  2. Discurso en el evento Campus Party, 2012, https://www.youtube.com/watch?v=Zjajy-ia-SE
  3. Sumak Yachay.Devenir Sociedad del Conocimiento Común y Abierto. Designing the FLOK Society. v.1.5.2. By Xabier E. Barandiaran & Daniel Vázquez, 2013
  4. 4,0 4,1 Ramírez, R., Del capitalismo cognitivo a la economía social del conocimiento, TeleSurTV
  5. NOTA DEL TRADUCTOR:Netárquica refiere a la mezcla de dos conceptos en inglés: jerárquica y proveniente de la red
  6. NOTA DEL TRADUCTOR: El término original "input" refiere a insumos o entradas