Tres pasos hacia la representacion del valor económico estable para todo agente y transacción

De FLOK Society (ES)
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Tres Pasos Hacia una Representación de Valor Económico Estable
Para Todos y Toda Transacción.
Presentado a la Sociedad FLOK Ecuador por Marc Gauvin en nombre del Consejo Divisas BIBO Pasivas
www.bibocurrency.org


Alicante 5 de Febrero 2014


El primer paso es reconocer que el acceso inmediato por parte de todas las personas y entidades, a un medio común y estable para la representación de valor, es imprescindible para la salud de cualquier sociedad y economía. Tiene sentido decir que una economía falla por falta de recursos, infraestructuras o conocimientos, pero tiene poco sentido decir que una economía no responde por culpa de una incapacidad por parte de sus constituyentes, para acceder a los medios adecuados para representar el valor que sí son capaces de generar. El estándar (de facto) vigente para tal representación de valor es, por supuesto, el dinero, tal y como presentemente se concibe, se entiende y se gestiona, donde se espera que el dinero sea, tanto un objeto de valor variable y hasta negociable, como una unidad de medida. Quizás ahora más que nunca, el modelo conceptual vigente del dinero está bajo fuego y cada vez más un tema de debate con una multitud de iniciativas y propuestas para su reforma y para la implementación de divisas alternativas, divisas encriptadas etc..


Nuestro trabajo en www.bibocurrency.com está enfocado en la definición de los requisitos genéricos, técnicos y científicos para la representación de valor (dinero), que por un lado satisface los requisitos exactos para la estabilidad, tal y como dicta la teoría de sistemas dinámicos y de estabilidad, aplicados en la teoría de control para sistemas discretos Lineales Tiempo Invariantes (LTI) (http://bibocurrency.com/index.php/stability-passivity, http://cnx.org/content/m34515/latest/ ) y por otro lado, permite satisfacer la necesidad de los constituyentes de cualquier comunidad para mantener registros de valor en el curso de tramitar transacciones. El objetivo es proveer un tipo de “liquidez” que sea útil aunque pasiva y accesible sin trabas a los usuarios, para que representen el valor que tramiten.


El segundo paso, es superar las profundas y arraigadas concepciones erróneas sobre lo que es y lo que hace el dinero, además de las subsiguientes ataduras emocionales, dependencias, y hasta adicciones, que mantienen incrustada en nuestras mentes tal estructura pseudo racional. Podemos pensar que una definición es como un tipo de requisito primitivo para el diseño de un sistema. Por ejemplo, la construcción de un establo requiere una definición detallada y válida de lo que es un caballo, si en eso nos equivocamos, corremos el riesgo de que, tanto la estructura, como los servicios adjuntos resultarán inválidos para el propósito inicial. Del creciente número de quienes cuestionan activamente el diseño del sistema vigente de dinero, pocos se dan cuenta que la misma definición central, utilizada y adoptada comúnmente, es lógicamente inconsistente, confusa y racionalmente insostenible. Nuestra noción vigente y operativa de lo que es el dinero, simplemente se asume o es adoptada históricamente sin cuestionarla. Seguidamente, nos dedicamos a intentar gestionar el dinero lo mejor posible, como si su definición fuese dictada o impuesta por alguna ley, o principio natural que no alcanzamos comprender pero que de todos modos es obligatorio.


Sin embargo, y aplicando definiciones estrictamente lógicas, tales como las utilizadas en la lógica formal determinable (lógica de proposición y de descripción), nos damos cuenta enseguida de lo absurda que es la definición “estándar de la industria” del dinero y cómo esta misma definición mina la función sine qua non de medida que debe cumplir el dinero sin la cual éste pierde sentido. A la vez descubrimos cómo, en términos estrictamente matemáticos y de ingeniería, podemos definir el dinero para que funcione como un estándar de medida/registro de valor útil y fiable. Por lo tanto, el reto está en desarrollar y comunicar a la sociedad, de forma eficaz, una nueva ciencia de dinero que se adhiere a la teoría y práctica de sistemas dinámicos y de estabilidad, que presentemente no se está explotando en la teoría vigente de finanzas y de economía. Aunque esto ofrece conocimiento altamente relevante y objetivo, es vulnerable, porque aunque sencilla, la teoría formal de estabilidad es, sin embargo, un campo sutil y poco familiar. Por ejemplo, para los no iniciados, quienes pueden ignorar u observar de manera superficial la definición formal de estabilidad (http://cnx.org/content/m34515/latest/ ), no resulta intuitivo distinguir entre un sistema estable y un sistema estabilizado, llegando a un discurso basado en definiciones vagas e inconclusas. De modo similar, la teoría estándar financiera y económica, tiende a confundir el ámbito funcional de los sistemas, es decir, el dominio funcional donde un sistema tiene relevancia lógica. Confundir el dominio funcional de un sistema lleva a imposiciones y restricciones innecesarias. El tercer paso, que viene a continuación, sirve como ejemplo. Allí veremos claramente que poco sentido tiene confundir el amplio ámbito de gobernar la sociedad con el del registro de medidas de valor. Confundir estos dos propósitos mina la validez de ambos como podemos constatar hoy día.


El tercer paso, es proponer un nuevo paradigma para el gobierno social, cosa que parece inabordable. Sin embargo, si el paso anterior ha sido exitoso, no tiene que ser así. La razón siendo que ya existen mecanismos de gobierno en formas útiles cuya disfunción es más atribuible a la manera en la que la vigente noción ilógica del dinero tiende a corromper y distorsionar. Si se reemplaza esta noción con una verdaderamente coherente, que vuelve el dinero como artefacto auxiliar al gobierno social, entonces, y en gran medida, se pueden mejorar y simplificar los mecanismos existentes y hacerlos más abiertos y accesibles a todos. Aun así, este reto sigue siendo significativo, porque cuando el “dinero” se reduce a su mera función mundana de medida, dejando de ser un premio o artificio de poder, deja de ser la sencilla y reduccionista herramienta de decisión a la cual todos nos hemos acostumbrado. Esto quiere decir que, como antes la noción que tenía un individuo de lo que era y no era posible fue en gran parte “hackeada” por el control financiero, y por tanto artificialmente simplificada y delimitada, ahora al liberarnos de tales restricciones artificiales, surge la necesidad de una relación mayor, más sofisticada, autónoma e integral entre el individuo, su entorno y contexto social, requiriendo mayores niveles de responsabilidad, información y conocimiento desde y hacia todo agente económico. Desde este punto de vista, dos cosas presentan retos importantes, por un lado está el miedo de perder un mecanismo de control, familiar, habitual y expeditivo al cual todos han sido acondicionados, y por otro lado existe la resistencia que se puede generar por aquellos que anticipan, en tal evolución, cualquier cambio en lo que perciben como sus privilegios, su estatus social etc.. Ya que muchas de estas personas son influyentes en el mundo de hoy, y ocupan papeles claves en el gobierno, la industria, el poder judicial, académico y financiero, este tercer paso parece solo posible en el caso de que el anterior (segundo paso), haya sido abordado con éxito y los resultados bien asimilados por toda la sociedad.


De todo modos, este asunto ya no puede seguir siendo ignorado, ya que el malestar debido al dinero, está socavando todo aspecto de la sociedad de una manera sin precedente y cada vez más alarmante. Las contradicciones e inconsistencias ya son flagrantes, demostrando que el estándar de facto simplemente no es sostenible, haciendo inevitable cambios inminentes. De modo que la pregunta no es si habrá o no habrá cambio, sino si el cambio será o no será según criterios racionales y científicos, ya establecidos solidamente en dominios relevantes de la tecnología de la información e ingeriría y mucho más allá de los confines de la gnosis de la comunidad supuestamente “elite”. El cambio correcto es posible y no podemos, en buena conciencia, pretender olvidarnos lo que hemos aprendido y hacia donde este conocimiento nos lleva, es decir hacia una existencia más rica, más consciente y significativa para todos.